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Escuadrón zapatista regresa a México después de cuatro meses de gira por Europa

EFE/ SIN EMBARGO
Tras cuatro meses de una gira por Europa, el Escuadrón 421 del Ejército Zapatista de Liberación Nacional regresó a la Ciudad de México.

Ciudad de México, 11 de septiembre (EFE).- El Escuadrón 421, un grupo de indígenas zapatistas mexicanos, volvió este sábado a territorio mexicano tras cuatro meses de esparcir su mensaje de lucha contra la desigualdad en Europa.

Los integrantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) llegaron al Aeropuerto Internacional de Ciudad de México, donde no dieron declaraciones a los medios, pero ya los esperaban representantes del Congreso Nacional Indígena (CNI) y del Concejo Indígena de Gobierno (CIG).

El objetivo del viaje era que la labor de los zapatistas “trascienda” en “varios pueblos”, declaró a Efe Filiberto Margarito Juan, representante de la comunidad otomí en Ciudad de México y concejal del CNI y el CIG.

“Tiene que trascender en otros países internacionales para ir sembrando semillas, ir agrupando más compañeros de lucha, de residencia, en sus pueblos y en sus comunidades”, expresó el líder indígena, originario del centro del país.

Desde el 2 de mayo el Escuadrón 421 emprendió una travesía marítima para llevar “la semilla encomendada” por sus pueblos en la lucha contra la “desigualdad derivada del sistema económico y social capitalista” y tras más de 50 días de viaje comenzaron una gira por distintas ciudades de Europa.

Vista hoy del barco en que integrantes del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) zarparon rumbo a Europa. Foto: EFE.

Tras su regreso, diversos pueblos indígenas han anunciado un nuevo contingente, llamado “La Extemporánea”, que estará integrado por unos 140 representantes que saldrán de Ciudad de México con rumbo a Viena, Austria, al encuentro con sus colegas para continuar los trabajos.

Los indígenas buscan compañeros de lucha, pero también crear consciencia en países ricos sobre las “invasiones” extranjeras, tanto las históricas de hace siglos, como las actuales representadas por empresas.

“Es muy difícil que se cambie (la mentalidad) de un día para otro, por eso está la organización, la resistencia de los colectivos, que se tengan que organizar, que se tengan que unir fuerzas para que nos volteen a ver”, comentó Margarito Juan.

El viaje ha cobrado relevancia porque este año el Gobierno de México conmemora los 500 años de resistencia indígena, como ha rebautizado a la efeméride de la conquista de Hernán Cortés, además de 200 años de la consumación de independencia.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador, acusó este sábado a España de “soberbia” por no atender su petición de ofrecer disculpas a los pueblos indígenas del país por “la represión que hubo, los asesinatos masivos, el exterminio” de la conquista.

Los indígenas han coincidido en señalar los abusos de la “invasión extranjera”, pero también han cuestionado al Gobierno de López Obrador por impulsar megaproyectos en su territorio, como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y los nuevos aeropuertos del sureste.

“El Gobierno dice que primero los pobres pero es para perjudicarnos, quitarnos las tierras, realmente nosotros vamos a ir en lucha y a buscar otras organizaciones”, concluyó Margarito Juan.

https://www.sinembargo.mx/11-09-2021/4027022

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Después de los 17. (La Sección Miliciana Ixchel-Ramona).

Septiembre del 2021.

Como parte de La Extemporánea va una sección de milicianas.  Además de formar parte de los grupos de “Escucha y Palabra”, se encargarán de la seguridad de la aerotransportada y de sostener uno o varios encuentros de fútbol con equipos femeniles de la geografía europea.

Había 196 milicianas apuntadas para viajar.  Unas 20 tenían menos de 18 años, pero se prepararon para viajes posteriores y para los continentes de Asia, Oceanía, África y América, previendo que para entonces ya tendrían la mayoría de edad para conseguir el pasaporte.

Las dificultades para obtener sus papeles (todas son extemporáneas) y el constante ir y venir por las ocurrencias de los “funcionarios”, las obligaron a abandonar el intento.  Algunas son madres solteras y deben trabajar para mantener a sus crías.  La mayoría trabaja en apoyo a sus madres y hermanos menores.  La preparación también fue un problema, porque resulta que no era paseo, sino que había que prepararse para hacer trabajo de Escucha y Palabra.  Lo que les costó más trabajo es aprender a escuchar.

Quedaron 37.  Se sumaron dos menores: Defensa (15 años) y Esperanza (12 años).  Así que, en total, son 39 milicianas.  Llevan 3 meses acuarteladas en el Semillero, practicando, aprendiendo, ensayando, y esperando que se abriera la posibilidad del viaje: un lugar donde llegar en Europa.  Todas son de raíz maya y hablan tzeltal, tzotzil, cho´ol, tojolabal y castilla.  Unas pocas tienen arriba de 25 años, la mayoría son de entre 18 y 21 años.  Sus habilidades futbolísticas son un secreto de Estado, pero su disposición a luchar es visible.

Al lugar donde estuvieron acuarteladas no podía ingresar ningún varón adulto sin permiso.  En caso de que algún hombre, desubicado, ingresara, inmediatamente era rodeado por un grupo de milicianas y era “exhortado”, con el sólido argumento de los bastones y las tiradoras, a salir inmediatamente.

En su preparación y adaptación, los primeros días fueron difíciles.  Los siguientes lo fueron más aún.  Lejos de sus familias, amores y comidas de sus pueblos, aguantaron la incertidumbre, el hambre, las enfermedades, los cambios de clima, el desconcierto de convivir con otras diferentes, la sorpresa de aprender cosas nuevas y la maravilla de darse cuenta de que podían hacer lo que no sabían que podían hacer.  Por ejemplo: escuchar.  Y disculpen si una y otra vez insisto en lo de escuchar, pero es que miro hacía allá afuera y oigo a todo el mundo queriendo hablar –más bien, gritar–, y a nadie, o a casi nadie, con la disposición a escuchar.

Estas mis compañeras combatientes, dejaron atrás, cerca o lejos en el calendario, los 17 años.  Su identidad no está en duda: son ZAPATISTAS.

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Tras que no.

Una miliciana toma la palabra en la Asamblea General de La Extemporánea, cuando se valora lo logrado o no en el curso de “Escucha y Palabra”:

Yo no sabía todo eso que cuentan.  Yo pensé que así había sido siempre, que podía ir a la escuela, que podía tener novio sin que eso me obligara a casarme, que podía casarme si quería, o no casarme, que podía vestirme a mi gusto, que podía participar, que podía aprender, que podía enseñar.  Yo pensaba que siempre había sido así como ahora, que tenemos derechos y no sólo obligaciones.  Pero ya escuché como platicó la compañera de cómo se vivía en la época de los finqueros.  Ya escuché lo que costó prepararse para luchar.  Ya escuché lo que costó la guerra.  Ya escuché cómo es que se hizo la autonomía.  Entonces yo lo que pienso es que me toca prepararme para defender.  Que sea, que nunca más regrese ese tiempo que ya pasó.  Yo pensé que así nacía una, con libertad.  Y tras que no, tras que hubo que luchar, tras que hay que seguir luchando.  O sea que no hay descanso”.

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En defensa de 17 años.

No estoy muy seguro, pero creo que fue en el año del 2018.

Con motivo del Primer Encuentro de Mujeres que Luchan, se decidió que las milicianas se encargaran de la seguridad.  Se les convocó para practicar.  En las marchas no daban una.  Tan variados como los idiomas que les dan origen y destino, sus pasos eran desordenados, desacompasados.  Por más que se practicaba, no había mejoría alguna.  Desesperado, decidí que tal vez con algún ritmo musical podrían uniformar el paso.  Las tercias estaban probando los equipos de sonido.  Les pregunté si traían algo de música.  “Sólo cumbias y reguetón”, me respondieron.  “Algo que no sea eso, otra cosa”, insistí.  “No hay” contestaron riendo.  Pregunté con las milicianas, por saber si alguna de ellas traía, en sus celulares, alguna canción que pudiera yo usar.  Cuchicheos y risas cómplices entre ellas. Tardaron.  Al final una dijo “sólo cumbias”.  “Bueno”, me dije resignado, “¿cuáles cumbias traen, pues?  Y no me digan que La del Moño Colorado porque todas van a morir miserablemente”.  Nuevas risitas y cuchicheos en 4 lenguas mayas diferentes.  Después de un rato: “sólo una, la de 17 años”.   “¿Todas traen una sola cumbia y es la misma?”  “Sí, la de 17 años”.  “Bueno, pues, ésa entonces, pásenle a las tercias que la pongan en la bocina grande.  Y fórmense para volver a practicar”.

Empiezan los primeros acordes, levantan y cruzan sus bastones y, alakazam, empiezan a marchar parejito, sin perder el paso.  Ya luego les pregunté si era cierto que sólo traían esa cumbia.  “”, dijeron, “cuando tengamos señal o vengan las otras compañeras vamos a tener más, como la de Cómo te voy a olvidar”.

Pedí luego la lista de las milicianas por caracol, con la edad, para agruparlas por lenguas y edades.  La inmensa mayoría tenía entre los 15 y los 17 años.

Ahora tienen entre 18 y 21 años, nadie las ha obligado a casarse, tienen novio o no –no les preocupa–, se enamoran y se desenamoran, rompen corazones y se los rompen.  Saben que nadie las puede obligar a hacer algo que no quieren, y saben defenderse.  Se les ha enseñado algo de los puntos vulnerables de los varones, en caso de que deban usar la defensa física.  También lo que les duele a los machos que les digan, en caso de que deban usar la defensa sicológica.  No me pregunten quién les enseñó esos “secretos” masculinos.

Interrogadas sobre si tienen novio, la mayoría respondió que sí.  Una dijo: “cheb” (“dos” en lengua).  La que estaba a su lado le empezó a decir algo en voz baja, entonces la compañera corrigió: “No, ocheb” (“tres”, en lengua).  Otra más: “bayal” (“muchos”).  Otra una tardó en responder porque, dijo, había perdido la cuenta.  Las tres rieron de buena gana.

En resumen: tuvieron 17 años y en esa edad, esa cumbia –creo de “Los Ángeles Azules” –las acompañó en el amor y en el desamor.  Quienes critican esa cumbia o piden su censura, tal vez olvidaron lo que es tener 17 años.  Tal vez olvidaron que sí, las relaciones pueden ser las de un depredador desangrando a su presa –y a cualquier edad–.  Pero también pueden ser la inquietud y la libertad para amar y desamar.  Descubrir así que se puede tener, como corazón, una flor agridulce y, al mismo tiempo, una herida que no cierra.  Además, claro, que entonces deberían pedir también que censuren a Violeta Parra y su “Volver a los 17”.

Ahora, después de los 17, puede ser que las milicianas dediquen la de “Cómo te voy a olvidar” a ese amor pasado o presente.

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Penélope Subvertida.

Les pregunté qué les habían dicho a sus novios.  Así respondieron: “que si es que me quiere de veras y no es mentira, que me espere, y si no, pues ni modos, me busco otro”.  O sea que nada de tejer y destejer la eterna tela de la espera vana.  Una muestra más de “los patos le tiran a las escopetas”.

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El Consentimiento.

A las compañeras se les dice que nadie las puede tocar sin su consentimiento explícito.  Ni tomarlas de la mano, ni ponerles la mano en los hombros, ni nada.  Se les instruyó en cómo quitarse, por ejemplo, una mano varonil en el hombro, no importa si es mando o no.  Lo mismo de su imagen: nadie les puede tomar fotos o videos sin su consentimiento. Mucho menos publicar.  Se les mostró el video que aparece al final de este texto y se les preguntó si se publicaba o no.  Se reunieron por caracol y lengua.  Discutieron y acordaron por unanimidad que se publique.  Avisad@s están.

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Cada quien su modo.

Por mi parte, desde ese 2018 viví en el engaño.  Había creído que, el coro de la cumbia “17 años”, decía “que triste es el amor, que triste es el amor”.  Las sargentas me sacaron del error: “Acaso es así Sup, dice que “que si eso es el amor”, que sea que la muchacha no sabe, apenas está aprendiendo”, y ríen.

Ya en las prácticas de la marcha, con La Carencia de los Panteones, el Lago de los Cisnes y la Cumbia del Sapito, se demostró que el baile, como la vida, puede atravesar los muros más infranqueables.

No sé, yo digo que las cumbias son como las playeras de los uniformes de fútbol.  Con tijeras, hilo y aguja, se arreglan para que te queden según tu gusto: sea bien justa o bien holgada.

Conclusión: Cada quien su modo, cada quien su cumbia, cada quien su pas de chat (o de Chat-Chien)… y cada cual su ska.  ¡Al brincolín, raza!

Doy fe.

El SupGaleano practicando el “Chúntaro Style”.
(Oh, pues, cada quien talla el piso como puede).
México, Septiembre del año 501.

http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2021/09/08/despues-de-los-17-la-seccion-miliciana-ixchel-ramona/

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Apenas 500 años después

Palabras de los pueblos zapatistas.

13 de agosto del 2021.

Hermanas, hermanos, hermanoas:

Compañeros, compañeras, compañeroas:

Por nuestras voces hablan las comunidades zapatistas.

Primero queremos agradecer.

Agradecer que nos hayan invitado.

Agradecer que nos hayan recibido.

Agradecer que nos hayan hospedado.

Agradecer que nos hayan alimentado.

Agradecer que nos hayan cuidado.

Pero sobre todo agradecerles que, a pesar de sus diferencias y contrariedades, se hayan puesto de acuerdo para esto que hoy hacemos.  Que tal vez les parecerá poco a ustedes, pero para nosotros los pueblos zapatistas es muy grande.

-*-

Somos zapatistas de raíz maya.

Somos de una geografía llamada México y atravesamos el océano para decirles estas palabras, para estar con ustedes, para escucharles, para aprender de ustedes.

Somos de México y en ustedes y con ustedes encontramos cariño, cuidado, respeto.

El Estado Mexicano y sus gobiernos no nos reconocen como nacionales de esa geografía.  Somos extraños, extranjeros, indeseables, inoportunos en los mismos suelos que fueron cultivados por nuestros antecesores.

Para el Estado Mexicano somos “extemporáneos”.  Eso dice el acta de nacimiento que, después de muchos gastos y viajes de nuestros poblados a las oficinas del mal gobierno, logramos obtener.  Y lo hicimos para poder llegar hasta ustedes.

Pero no hemos llegado hasta acá para quejarnos.  Ni siquiera para denunciar al mal gobierno que padecemos.

Sólo les decimos esto, porque es ese mal gobierno el que le ha exigido al Estado Español que pida perdón por lo ocurrido hace 500 años.

Deben comprender que, además de ser un sinvergüenza, el mal gobierno de México es también ignorante de la historia.  Y la tuerce y acomoda a su conveniencia.

Así que dejemos de lado a los malos gobiernos que cada quien padecemos en nuestras geografías.

Ellos son sólo capataces, empleados obedientes de un criminal mayor.

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Quienes formamos el Escuadrón Marítimo Zapatista, y que nos conocen como el Escuadrón 421, hoy estamos frente a ustedes, pero sólo somos el antecedente de un grupo más grande.  Hasta 501 delegados.  Y somos 501 sólo para demostrarles a los malos gobiernos que vamos delante de ellos.  Mientras ellos simulan un festejo falso de 500 años, nosotros, nosotras, nosotroas, vamos ya en lo que sigue: la vida.

En el año 501 habremos de recorrer los rincones de esta tierra insumisa.

Pero no se preocupen.  No vendrán los 501 delegados y delegadas de un jalón.  Sino que por partes irán llegando.

Ahora mismo, en las montañas del Sureste Mexicano, se está preparando la compañía zapatista aerotransportada a la que llamamos “La Extemporánea” y que está formada por mujeres, hombres, niños y niñas zapatistas.

Con esta compañía aerotransportada viajará también una delegación del Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno y del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua.

Todas, todoas, todos han padecido para conseguir papeles y vacunas.  Se han enfermado y se han aliviado.  Han tenido hambre y han estado lejos de sus familias, sus comunidades, su tierra, su lengua, su cultura.

Pero todos, todas y todoas están animados y entusiasmados por llegar a encontrarles.  Pero no es en actos grandes, sino que en los lugares donde ustedes resisten, se rebelan, luchan.

Tal vez a alguien le parezca que nos interesan los grandes actos y el impacto mediático, y así valoren los éxitos y fracasos.

Pero nosotros hemos aprendido que las semillas se intercambian, se siembran y crecen en lo cotidiano, en el suelo propio, con los saberes de cada quien.

El mañana no se gesta en la luz.  Se cultiva, se cuida y se nace en las sombras inadvertidas de la madrugada, cuando la noche empieza apenas a ceder terreno.

Los terremotos que sacuden la historia de la humanidad empiezan con un “ya basta” aislado, casi imperceptible.  Una nota discordante a mitad del ruido.  Una grieta en el muro.

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Por eso es que no venimos a traer recetas, a imponer visiones y estrategias, a prometer futuros luminosos e instantáneos, plazas llenas, soluciones inmediatas.  Ni venimos a convocarles a uniones maravillosas.

Venimos a escucharles.

No será fácil, cierto.

Somos tan diferentes, tan distintos, tan lejanos, tan contrarios y, sobre todo, tan contradictorios.

Nos separan muchas cosas.

Tal vez, al hablar, queriéndolo o no, no sólo decimos nuestra historia, también demostramos la convicción de que lo nuestro es lo que vale, es la verdad.

Cada mirada al pasado nos divide.  Y no es de balde esa diferencia.  En cada mirada hay rabia y dolor que con legitimidad se asoman a lo anterior.

Es cierto que al mirar la historia pasada buscamos encontrar lo que queremos.  Sea rabias, rencores, condenas o absoluciones.  Aunque hay estudios serios y profundos, podemos buscar el que nos conviene, el que nos da la razón.  El que nos justifica.  Y lo hacemos “verdad”.

Así podemos juzgar y condenar.  Pero la justicia queda olvidada.

Y así podemos encontrar muchas cosas que nos dividen y confrontan.

Tenemos broncas en nuestra familia, en nuestro grupo, colectivo, organización.  En nuestro barrio.  En nuestra comarca.  En nuestra geografía.

Cada quien tiene un dolor que le marca.  Una rabia que le mueve.

Y esos dolores y esas rabias, que no son pocas, están ahí.

Y los pueblos zapatistas decimos que sólo una amenaza más grande, un dolor más terrible, una rabia mayor, es la que puede hacer que nos pongamos de acuerdo en dirigir esa rabia y ese dolor más arriba.

Pero no es que desaparezcan esas diferencias que tenemos, como en los falsos llamados a la “unidad” que suelen hacer los de arriba cuando los de abajo les piden cuentas.

No, de lo que hablamos las comunidades zapatistas es de una causa, de un motivo, de una meta: la vida.

No se trata de abandonar convicciones y luchas.  Al contrario.  Pensamos que las luchas de mujeres, de otroas, de trabajadores, de originarios, no sólo no deben detenerse, sino que debieran ser más profundas y radicales.  Cada quien enfrenta una o varias cabezas de la Hidra.

Porque todas esas luchas, de ustedes y de nosotros los pueblos zapatistas, son por la vida.

Pero mientras no destruyamos al monstruo en su corazón, esas cabezas seguirán brotando y cambiando de forma pero con mayor crueldad.

-*-

Ahora, en estos tiempos, miramos y sufrimos una destrucción gigantesca; la de la naturaleza, con la humanidad incluida.

Porque bajo los escombros, las cenizas, el lodo, las aguas sucias, las pandemias, la explotación, el desprecio, el despojo, el crimen, el racismo y la intolerancia, hay seres humanos sin vida.  Y cada vida es una historia que se convierte en un número, una estadística, un olvido.

El futuro, la historia por venir, es, como el presente, una pesadilla real.  Y, cuando pensamos que no puede ser peor, viene la realidad a golpearnos en el rostro.

Y entonces cada quien ve por sí mismo y, en el mejor de los casos, por sus cercanos: su familia, sus amistades, sus personas conocidas.

Pero, así como en cada rincón del planeta, en cada corazón que late, hay una desgracia presente y una por llegar, hay también una resistencia, una rebeldía, una lucha por la vida.

Porque vivir no es sólo no morir, no es sobrevivir.  Vivir como seres humanos es vivir con libertad.  Vivir es arte, es ciencia, es alegría, es baile, es lucha.

Y claro, vivir también es estar en desacuerdo con una u otra cosa, discutir, debatir, confrontar.

Entonces hay alguien o algo que nos impide vivir, que nos arrebata la libertad, que nos engaña, que nos estafa, que nos acorrala, que nos va quitando el mundo de cada quien a mordiscos, a tajos, a heridas.

Ahí podemos elegir al responsable.  Buscar un culpable.  Confrontarlo y hacer justicia.  Alguien o algo que pague, que responda por ese dolor que nos deja solos, solas, soloas.  Que nos arrincona en una isla cada vez más pequeña, tan diminuta que sólo queda el yo de cada quien.

Y aún ahí, en la pequeña isla, lejana de todo y de todos, nos obligan a ser otra cosa, a no ser lo que somos.  Nuestra historia individual que tiene su parte de historia colectiva: una habitación, una casa, un barrio, una comunidad, una geografía, una causa que debe ser cambiada y traicionada para ser parte de otra cosa.

Una mujer que sea del agrado del hombre.  Unoa otroa que sea aceptada por lo hetero.  Una juventud a la satisfacción de la madurez.  Una vejez tolerada por la juventud.  Una niñez en disputa por jóvenes, adultos, ancianos.  Una fuerza de trabajo eficiente y dócil para el capataz.  Un capataz al gusto del Mandón.

Y esa presión para transformarse en lo que no somos tiene el modo de la violencia.

Y es estructural.  Todo el sistema está construido para imponer el molde de la normalidad.

Si somos mujeres, debemos serlo según el molde de los varones.

Si somos otroas, debemos serlo según el molde de lo heterosexual.

Por ejemplo, ya ven que hasta hay clínicas para “corregir” la diferencia sexual.

Bueno, pues el sistema es una gigantesca y brutal clínica que “cura” la “anormalidad”.  Una máquina que ataca, aísla y liquida lo otro, lo diferente.

Entonces pues así nos traen, día y noche, queriéndonos domar, buscando domesticarnos.

Y nosotros, pues resistiendo.  Toda la vida y generaciones completas resistiendo, rebelándose.  Diciendo “no” a la imposición.  Gritando “sí” a la vida.

No es nuevo, es cierto. Podríamos remontarnos 5 siglos atrás y la misma historia.

Y lo ridículo de todo eso es que, quienes nos oprimen ahora, pretenden tomar el papel de nuestros “libertadores”.

-*-

Sin embargo, algo es diferente.  Y es que el dolor de la tierra, de la naturaleza, también se ha unido al nuestro.

Y aquí podemos estar o no de acuerdo.  Podemos decir que no es cierto, que las pandemias se terminarán, que las catástrofes cesarán, que el mundo, que nuestra vida en el mundo, volverá a ser como antes.  Aún cuando ese “antes” era y es de dolor, destrucción e injusticia.

Nosotros, los pueblos zapatistas, pensamos que no.  Que no sólo no volverá a ser como antes.  Que se va a poner peor.

Nosotras las comunidades zapatistas nombramos al responsable de estos males y le llamamos “capitalismo”.

Y también decimos que sólo con la destrucción total de ese sistema será posible que cada quien, según su modo, su calendario y su geografía, habrá de levantar otra cosa.

No perfecta, pero sí mejor.

Y a eso que se construya, a esas nuevas relaciones entre los seres humanos y entre la humanidad y la naturaleza, se le pondrá el nombre que a cada quien le dé la gana.

Y sabemos que no será fácil.  Que no lo es ya.

Y sabemos bien que no podremos solos, cada quien en su parcela combatiendo contra la cabeza de la hidra que le toca padecer, mientras el corazón del monstruo se rehace y crece todavía más.

Y sobre todo sabemos que no habremos de mirar ese mañana en el que, al fin, la bestia arda y se consuma hasta que de ella sólo quede un mal recuerdo.

Pero también sabemos que haremos nuestra parte, aunque sea pequeña, aunque la olviden las generaciones venideras.

-*-

Como comunidades zapatistas que somos, vemos señales.

Pero tal vez estamos equivocados como pueblos que somos.

Ya ven que dicen que somos ignorantes, retrasados, conservadores, opositores al progreso, pre-modernos, bárbaros, incivilizados, inoportunos e inconvenientes.

Tal vez es así.

Tal vez estamos atrasados porque como mujeres que somos o como otroas, podemos salir a pasear sin temor de que nos ataquen, nos violen, nos descuarticen, nos desaparezcan.

Tal vez estamos en contra del progreso porque nos oponemos a los megaproyectos que destruyen la naturaleza y nos destruyen como pueblos, y que heredan muerte para las generaciones que siguen.

Tal vez estamos en contra de la modernidad porque nos oponemos a un tren, una carretera, una presa, una termoeléctrica, un centro comercial, un aeropuerto, una mina, un depósito de material tóxico, la destrucción de un bosque, la contaminación de ríos y lagunas, el culto a los combustibles fósiles.

Tal vez somos atrasados porque honramos a la tierra en lugar de al dinero.

Tal vez somos bárbaros porque cultivamos nuestros alimentos.  Porque trabajamos para vivir y no para ganar paga.

Tal vez somos inoportunos e inconvenientes porque nos gobernamos a nosotros mismos como pueblos que somos.  Porque consideramos el trabajo de gobierno como un trabajo más de los comunitarios que habremos de cumplir.

Tal vez somos rebeldes porque no nos vendemos, porque no nos rendimos, porque no claudicamos.

Tal vez somos todo eso que dicen de nosotros.

-*-

Pero algo miramos, algo escuchamos, algo sabemos que está pasando y que va a pasar.

Y por eso estamos en este viaje.  Porque pensamos y sabemos que no somos los únicos que luchamos, que no somos los únicos que vemos lo que está pasando y lo que va a pasar.

Nuestro rincón del mundo es una pequeña geografía de lucha por la vida.

Estamos buscando otros rincones y queremos aprender de ellos.

Por eso llegamos hasta acá, no a traerles reproches, injurias, reclamos, cobros por deudas impagadas.

Aunque eso esté de moda y aunque cualquiera diría que sí, que tenemos razón en esos reclamos o que no sabemos lo que debemos hacer y ellos, los malos gobiernos, lo harán por nosotros.

Y que esté de moda que esos malos gobiernos se escondan detrás de nacionalismos de cartón.

Y que, bajo la bandera del nacionalismo, nos cubramos nosotros y se cubra también quien nos oprime, quien nos persigue, quien nos asesina, quien nos divide y nos confronta.

No. No venimos a eso.

Detrás de los nacionalismos se esconden no sólo las diferencias, también y sobre todo los crímenes.  Bajo un mismo nacionalismo se cobijan el macho violento y la mujer agredida, la intolerancia heterosexual y la otredad perseguida, la civilización depredadora y el pueblo originario aniquilado, el capital explotador y los trabajadores subyugados, los ricos y los pobres.

Las banderas nacionales ocultan más de lo que muestran, mucho más.

Porque pensamos eso, es que nuestro empeño por la vida es mundial.  No reconoce fronteras, lenguas, colores, razas, ideologías, religiones, sexos, edades, tamaños, banderas.

Por eso la nuestra, es una Travesía por la Vida.

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Ésta es de las pocas veces que haremos uso de la palabra en un acto donde unos pocos hablan y muchos escuchan.

Y lo aprovechamos para hacerles una petición respetuosa.

Cuéntenos su historia.  No importa si es grande o pequeña.

Cuéntenos su historia de resistencia, de rebeldía.  Sus dolores, sus rabias, sus “no” y sus “sí”.

Porque nosotras las comunidades zapatistas hemos venido a escuchar y a aprender la historia que hay en cada habitación, en cada casa, en cada barrio, en cada comunidad, en cada lengua, en cada modo y en cada ni modos.

Porque, después de tantos años, hemos aprendido que en cada disidencia, en cada rebeldía, en cada resistencia, hay un grito por la vida.

Y, según nosotros los pueblos zapatistas, de eso se trata todo: de la vida.

Y, cuando un día cualquiera, alguien les pregunte “¿a que vinieron los zapatistas?”, juntos podremos responder, sin pena para ustedes y sin vergüenza para nosotras, “vinieron a aprender”.

500 años después, las comunidades zapatistas vinieron a escucharnos.

Desde Madrid, en la geografía que llaman España,
y en estos suelos y bajo estos cielos renombrados como
SLUMIL K´AJXEMK´OP, o “tierra insumisa”.

A nombre de las comunidades zapatistas.

El Escuadrón Marítimo Zapatista, llamado “Escuadrón 421”.
Planeta Tierra. 13 de agosto, apenas 500 años después.

 


Música: Rage Against The Machine – «Wake Up»

 

http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2021/08/13/apenas-500-anos-despues/

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Un día después de descender un helicóptero en El Rebollero, Oaxaca, personas armadas atacan a los comuneros

Avispa Midia / Ñaní Pinto.

Comunidades de El Rebollero, Los Arquitos y Río Minas, pertenecientes al municipio de San Pablo Cuatro Venados, Oaxaca, han denunciado, este 6 de julio, que tras un sobrevuelo de un helicoptero fueron atacados por un grupo de personas que se internaron en la vegetación de estas comunidades.

Denuncian que al menos 15 vehiculos trasportaron al grupo de personas armadas que han disparado directamente a las personas. “El día de ayer, 5 de julio, un helicóptero de color rojo sobrevoló la zona que hoy, 6 de julio, están atacando. Esta aeronave posteriormente descendió en la zona conocida como Loma Boluda. Lo que hizo este helicóptero, que no descartamos que sea del gobierno del Estado (AGUSTA-109 POWER, con matrícula XA-HUX), es peinar la zona con el objetivo de saber cuanta gente había para, después, atacar”, asevera un comunicado emitido este 6 de julio, por las comunidades atacadas.

Los campesinos zapotecas atañen esta acción como una estrategia planeada desde días atrás y que tiene objetivos claros. “No es coincidencia, ya que por fuentes extraoficiales nos hemos enterado desde hace días que, políticos y autoridades de Cuilápam de Guerrero y de nuestro municipio, San Pablo Cuatro Venados, se han reunido y han planeado un ataque hacia nuestra comunidad. El objetivo es tomar el control de la zona para dar paso a las tres concesiones mineras que se han expedido en nuestro territorio, sin nuestro consentimiento”, remarcan los indígenas de estas comunidades.

Las concesiones mineras son:

Titulo 217598, expedido en 2002, ubicada en Cuatro Venados

Titulo 227548 expedido en el año 2006, ubicada en Cuatro Venados.

Titulo 242664, abarca los municipios de Cuatro Venados y San Miguel Peras, expedido en el año 2013

Estas comunidades han vivido en constante tensión y se mantienen en la defensa de su territorio, el agua y los bosques. En mayo del 2019 un grupo de más de 500 personas armadas los tomaron por asalto, les quemaron sus viviendas, la cosecha y les robaron lo poco que tenían. Desde entonces, han comenzado un proceso de recontrucción de sus viviendas y de sanación.

No obstante, los intereses por el agua, los proyectos mineros y sus tierras han sido latentenes, sobre todo, como ellos denununcian, por “intereses de políticos de la región”.

Estos campesinos responsabilizan de lo que pueda suceder a los tres niveles de gobierno, “Esta serie de ataques se suman a otras más que hemos venido sufriendo y denunciando ante las instancias correspondientes, agotando todas las vías legales. Por ello, responsabilizamos al gobierno federal que preside Andrés Manuel López Obrador, así como al gobierno estatal, de Alejandro Murat, y a las autoridades municipales de Cuilápam de Guerrero y de San Pablo Cuatro Venados, de la escala de este conflicto. Los responsabilizamos por los resultados a los que puedan llegar”, señala el comunicado.

Estas comunidades indígenas que respaldan sus resistencia en base a los acuerdos internacionales en materia de derechos y cultura indígena que ha fimado México, como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, hacen un llamado a la solidaridad.

https://avispa.org/un-dia-despues-de-descender-un-helicoptero-en-el-rebollero-oaxaca-personas-armadas-atacan-a-los-comuneros/

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Alerta: Un día después de descender un helicóptero en El Rebollero, Oaxaca, personas armadas atacan a los comuneros

Colectivo Grieta.

En comunicado urgente dirigido al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, al Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno y a los Medios Libres e Independientes, “los comuneros de El Rebollero y Río Minas, perteneciente al municipio de Cuatro Venados, ubicado a menos de 1 hora de la ciudad de Oaxaca”, denuncian que siguen siendo atacados. Hoy 6 de julio de 2021, “alrededor de 15 vehículos provenientes de la comunidad vecina de Cuilápam de Guerrero, fueron a dejar personas que se han internado en la vegetación de la comunidad”, aseguran.

“Desde este punto han disparado con armas exclusivas del ejército hacia las personas que nos encontramos labrando nuestros cultivos y cuidando nuestros animales. Esto después de que el día de ayer 5 de julio de 2021, un helicóptero de color rojo sobrevoló la zona que hoy están atacando. Esta aeronave posteriormente descendió en la zona conocida como Loma Boluda”.

Lo que hizo este helicóptero, aseguran, “que no descartamos que sea del gobierno del Estado (AGUSTA-109 POWER, con matrícula XA-HUX), es peinar la zona con el objetivo de saber cuanta gente había para, después, atacar. No es coincidencia, ya que por fuentes extraoficiales nos hemos enterado desde hace días que, políticos y autoridades de Cuilápam de Guerrero y de nuestro municipio, San Pablo Cuatro Venados, se han reunido y han planeado un ataque hacia nuestra comunidad. El objetivo es tomar el control de la zona para dar paso a las tres concesiones mineras que se han expedido en nuestro territorio, sin nuestro consentimiento”.

Esta serie de ataques, aseguran, “se suman a otras más que hemos venido sufriendo y denunciando ante las instancias correspondientes, agotando todas las vías legales. Por ello, responsabilizamos al gobierno federal que preside Andrés Manuel López Obrador, así como al gobierno estatal de Alejandro Murat, y a las autoridades municipales de Cuilápam de Guerrero y de San Pablo Cuatro Venados, de la escala de este conflicto. Los responsabilizamos por los resultados a los que puedan llegar”, dicen en su documento.

“Dejamos claro que, como comuneros de esta región, nos apegamos a los acuerdos internacionales, como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, en materia de derechos y cultura indígena. Nos apegamos a nuestra libre autodeterminación. Vamos a defender nuestro territorio contra estos invasores. Vamos a defender nuestra agua, nuestros bosques y nuestra dignidad”, afirman.

Hasta las 13:00 de este día 6 de julio, informan, “las personas ajenas a nuestra comunidad se encuentran internadas en la vegetación y continúan disparando”. Por lo que hacen “un llamado a la solidaridad para que estén atentos y atentas”, finalizan.

http://www.congresonacionalindigena.org/2021/07/06/alerta-un-dia-despues-de-descender-un-helicoptero-en-el-rebollero-oaxaca-personas-armadas-atacan-a-los-comuneros/

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La pesadilla después de la tragedia: así viven las víctimas y sobrevivientes del accidente en la Línea 12 (Ciudad de México)

Foto: Cuartoscuro

Verónica Martínez / Cuestione

“Se va a hacer justicia. Vamos a llegar hasta las últimas consecuencias. Como lo dice el presidente: ‘¡Al carajo!’. Pues al carajo vamos a llegar”, advirtió Marisol Tapia, mamá de Brandon Giovanny, quien falleció tras el colapso de una trabe de la Línea 12 del Metro.

A un mes de la muerte de su hijo de 12 años, “nadie ha dado la cara”. Nadie ha sabido, nos dijo Marisol, explicarle por qué y quién puso en el Acta de Defunción que la muerte de Brandon Giovanny fue una hora antes de la tragedia (22:25) en la llamada Línea Dorada, que causó el fallecimiento de 26 personas y más de 90 heridos, de los cuales siete siguen hospitalizados.

Marisol pasó más de 12 horas recorriendo hospitales entre la noche del 3 y la madrugada del 4 de mayo. “Me decían que seguramente -Brandon- se había bajado dos estaciones antes; que podía estar con un amigo. ¿Cómo podía ser eso? Cinco minutos antes del accidente hablé con él y me dijo que estaba por Periférico”, nos platicó Marisol.

Nadie sabía nada

“Al medio día del martes yo seguía sin tener información de Brandon… Nadie sabía nada. Me hicieron activar la Alerta Amber, como si lo hubieran sustraído. Por arte de magia después de la alerta me salieron a decir: ‘¿Qué crees? Siempre sí tenemos noticias de tu hijo’”, contó Marisol.

En el listado de las 19:00 horas que dio a conocer el Gobierno de la Ciudad de Méxicoapareció el nombre de Brandon Giovanny. “Un anónimo me dijo que el cuerpo de mi hijo estaba ahí desde la una de la tarde. Esta persona estuvo en el lugar porque buscaba a su hija”.

Y fue hasta las 20:33 horas del 4 de mayo que lo oficializó la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) a través de su cuenta de Twitter.

“A mi hijo nadie me lo va a regresar. No pido una indemnización”, dijo Marisol. Tampoco acepta las disculpas que el presidente Andrés Manuel López Obradorofreció durante la mañanera del 18 de mayo. “Son disculpas hipócritas que en lo personal no me hacen falta”.

El pasado 1 de junio, Marisol Tapia; Enrique Bonilla; Jocabet Pineda, madre de Immer, y Rigoberto Quiroz presentaron una denuncia conjunta ante la Fiscalía General de la República (FGR) por “corrupción y delincuencia organizada”.

El abogado Teófilo Benítez Granados reiteró que buscan justicia y llegarán “hasta donde tope y caiga quien caiga”. En la denuncia se hace referencia a la posible responsabilidad de los ex jefes de Gobierno, Marcelo Ebrard, Miguel Ángel Mancera y de la actual jefa capitalina Claudia Sheinbaum.

“Se solicita se cite a declarar a Mario Delgado, en su calidad de secretario de Finanzas, durante la gestión del actual Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, para que explique el contrato que aún está vigente sobre la renta de los trenes que dan servicio a la Línea 12 del Metro”, se lee en la denuncia.

El 20 de mayo se amplió la denuncia de hechos a “efecto de reclasificar el delito, que no sea un delito culposo sino que sea un delito doloso. Con los documentos que existen, está más que clara la participación de ellos –funcionarios y ex funcionarios– con el fin de lucrar sin importar la vida de las personas que transportaba el Metro”, señaló Benítez Granados.

Foto: Cortesía

A un mes del colapso de una trabe aún no se sabe la causa. Se prevé que el primer resultado de la investigación realizada por peritos de la fiscalía capitalina se dé a conocer a mediados de junio. La investigación que llevan a cabo peritos noruegos de la empresa DNV continúan con la recabación de muestras.

Denuncia, encubrimiento y amenazas

Marisol Tapia lamenta que no se les brinde seguimiento a sus demandas. “Se pidió la destitución de la directora del Metro, Florencia Serranía, y no lo han hecho. Se pidió la destitución de la jefa de Gobierno y no lo han hecho. Es evidente, es su gente y (el presidente) la va a proteger a toda costa”.

¿Y qué hay del apoyo? “Es una mentira. No hay un seguimiento como dicen. Recibí una llamada de Claudia Sheinbaum después de cinco días. Nunca me dieron la cara para afrontar lo sucedido”, dijo la mamá de Brandon Giovanny.

Con el dolor por la muerte de su hijo, Marisol también enfrentó la falta de atención de su esposo en el Hospital Balbuena. “Lo tuve que sacar de ahí porque no lo atendían; sólo había enfermeras. Y todavía se molestan. Le dijeron que si abandonaba el hospital se olvidara del apoyo”.

A la fecha, Marisol ha recibido dos cantidades de dinero, una primera de 10 mil pesosy en una segunda entrega le dieron 40 mil pesos. “Hay amenazas. Nos intimidan. Por orden de la jefa de Gobierno van a mi casa, entre las 10 y 11 de la noche, gente con chaleco verde y gris. Si algo me llega a pasar en el proceso, esto va a ser más evidente”, narró la mamá de Brandon.

Balance del gobierno capitalino

El Comisionado Ejecutivo de Atención a Víctimas (CEAVI), Armando Ocampo, afirmó que al 3 de junio entregaron a 20 familias una indemnización de 650 mil pesos correspondientes al seguro del Sistema de Transporte Colectivo; 153 becas”.

Además, Ocampo resaltó la “incorporación de 145 personas al trabajo tanto en el gobierno de la Ciudad como en la iniciativa privada; generamos 27 asignaciones de vivienda social y digna y también 114 acciones de mejoramiento de vivienda”.

La pesadilla de las 3:40 

“No puedo dormir”, nos contó Enrique Bonilla, uno de los usuarios que venía en uno de los vagones que colapsaron al caer la trabe de la Línea 12. “En segundos se oscureció”, recordó. Pero para las autoridades, el hombre de 57 años no está incluido en la lista de lesionados.

“Tengo la manía de sentarme junto a la puerta y entrelazar los brazos a los tubos. Al momento del accidente nomás escuché el grito de las personas. ‘¿Dios, qué está pasando?’, me pregunté. Y mi reacción fue tratar de empujar la ventana; fue cuando llegó gente a ayudarnos”.

Enrique recuerda que al salir del vagón, se sentó en la banqueta y fue testigo de las labores de rescate. “Gente que llegaba con martillos tratando de empujar las ventanas y las puertas. Sacaron a varios muy lesionados; ya después llegaron las patrullas y luego las ambulancias”.

“Los paramédicos me jalaban de un lado para otro, pero solo me tomaban los signos vitales y me decían: ‘lo vemos bien, pero siéntese, para ver cómo responde’”, nos relató.

Cuando llegó su familia al lugar solicitaron apoyo. “Pidieron que me revisaran. La respuesta fue: ‘lo vemos bien’. Y decían los paramédicos, ‘mejor llévense a otros’. En mi locura de llanto y desesperación le dije a mi familia que mejor me llevaran a mi casa”.

A las 3:40 de la madrugada del 4 de mayo llegó a su casa. Y con ello llegaron las pesadillas. “Me pasa algo. Yo creo que mucha gente que ha pasado por algo fuerte lo entiende. Desde el accidente llega una hora exacta 3:40 y me despierto. Es como si alguien me hablara. Y ya no puedo dormir. No puedo”.

Para ser atendido, él tuvo que ampararse debido a que no aparecía en la lista de lesionados. “A las 10 horas de haber metido el amparo, me llamaron y me presenté en el Hospital Balbuena. Es una tristeza ver que las autoridades y las asistencias que tenemos no sirven”.

La doctora que lo atendió, contó Enrique, “me hizo tres preguntas, una de ellas fue ‘¿dónde le duele?; señáleme’. Y me mandó a tomarme unas placas y que con ellas me iban a curar en ortopedia. Le dije: ‘¿de qué me van a curar si no me ha revisado?’. Esa fue la atención de calidad, supuestamente ordenada por el juez”.

Enrique Bonilla exige justicia. “Es lamentable tener que llegar a una denuncia para que nos atiendan, para que nos escuchen”. A la fecha, nadie se le ha acercado para ofrecer algún apoyo.

Lo mismo sucede con Jacobet Pineda, mamá de Immer del Águila, quien falleció esa noche del 3 de mayo. La ayuda para gastos funerarios llegó tres semanas después.

“Del apoyo psicológico que nos prometieron, solo una sesión nos dieron. De hecho, nos dijeron que con cinco ya estaríamos bien… ni con todo el oro del mundo vuelvo a recuperar a mi hijo”, comentó Jacobet Pineda.

El gobierno de la CDMX asegura que ha entregado 130 millones de pesos por concepto de indemnización a 20 afectados; becas, 145 empleos, incluso, asignaciones de vivienda social, pero las y los afectados exigen justicia, castigo a culpables, destitución de funcionarios y que paren las amenazas… ¿Las autoridades atenderán sus exigencias?

https://cuestione.com/nacional/linea12-metro-testimonios-victimas-sobrevivientes-accidente/

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“México es una tumba, México es un robasueños”: la carta de una madre a su hijo 10 años después de que apareciera muerto en una fosa clandestina (Tamaulipas)

Marcos González Díaz/BBC Mundo México
30 abril 2021

Menos de un año después de la conocida como masacre de los 72 migrantes de San Fernando, otro suceso estremeció este municipio del estado de Tamaulipas en el norte de México.

A lo largo de abril de 2011, fueron encontrados allí restos de al menos 193 personas en 47 fosas clandestinas. La mayoría eran migrantes y presentaban signos de tortura.

La investigación apuntó a lo que luego se reveló que era un escandaloso denominador común en otros crímenes similares en la zona: la presunta colaboración de policías con los grupos criminales que ejecutaban a las víctimas.

De hecho, hace solo tres meses de la última masacre en Tamaulipas, paso obligado en una de las rutas migrantes: 19 personas -la mayoría, guatemaltecas- aparecieron calcinadas en Camargo a finales de enero y 12 policías fueron detenidos por su supuesta vinculación.

“No es un San Fernando (…). No habrá impunidad”, dijo de este crimen la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, anunció en 2019 “recursos ilimitados” para la búsqueda de desaparecidos e identificación de víctimas en un país que, hasta el pasado 7 de abril, registraba 85.006 personas en paradero desconocido según datos del gobierno.

Pero si hay algo que diez años después caracteriza al caso de las fosas de San Fernando es, sin lugar a dudas, esa impunidad.

Aunque en su momento se anunció la detención de más de 80 personas supuestamente vinculadas a Los Zetas y 17 policías que presuntamente les entregaban las víctimas, los familiares denuncian que a día de hoy sigue sin haber ni una sola persona condenada.

El salvadoreño Carlos Alberto Osorio fue una de las personas encontradas en aquellas fosas.

Ahora que se cumple una década del hallazgo, su madre Bertila Parada le escribió una carta que comparte con BBC Mundo para traer a la memoria la historia de su hijo y contarle el calvario sufrido en tantos años de lucha para que se haga justicia por él.

Pie de foto, Bertila Parada escribió una carta a su hijo Carlos Osorio, una de las casi 200 personas encontradas en las fosas de San Fernando en 2011.

Amado hijo,

Hace diez años te propusiste tomar un camino hacia una vida mejor que implicaba una ruta difícil y peligrosa hacia los Estados Unidos de América, lugar que anhelabas para crecer y prosperar.

Un viernes 17 de marzo de 2011 llegaste a casa para avisarme de tu partida. Llegaste a las cuatro de la mañana , me abrazaste mientras susurrabas: ‘Mamá, me voy’. Pero no tuve aliento de levantarme. Me quedé paralizada, llorando. Apenas te di la bendición.

La preocupación me embargó, porque escuchaba en las noticias sobre la masacre de los 72 migrantes. Escuchábamos que las personas migrantes son víctimas cotidianas de los reclutamientos forzados, los secuestros y una violencia imparable que -aún hoy- tiene a México sangrando.

El día que te fuiste le faltaban dos meses a tu niña para nacer. Sé que querías un futuro para ella, también ayudarnos porque sabías que, a tu padre y mí, a veces nos ganaba el cansancio de tanto trabajar duro por muy poca remuneración.

Como todo joven de 27 años tenías grandes sueños, no te conformaste con el pequeño negocio de comida en el que vendemos las pupusas que tanto te gustaban. Tomaste la decisión de salir hacia un viaje que truncó tu vida y, con ella, mi universo entero.

Parada le cuenta a BBC Mundo desde Izalco, en El Salvador, que la idea de su hijo era llegar a Tulsa, Oklahoma, donde vivía su único hermano.

“Nosotros somos una familia de escasos recursos y él decía: ‘Voy a trabajar allá unos cuatro años y luego regreso, vengo a hacerme una casa y les ayudo a ustedes para que no tengan que trabajar, porque esto es muy duro y muy cansado”, recuerda.

Del país centroamericano salió con la ayuda de un “coyote” junto a otro grupo de migrantes. Pero ya en México, la policía bajó a todos del autobús en que viajaban excepto a Carlos, quien pudo continuar su travesía solo.

Su suerte estaba a punto de cambiar.

El 27 de marzo, a 10 días de tu salida, me llamaste para decirme que estabas a punto de cruzar hacia Estados Unidos. Tu voz era distinta, hijo.

Querías que hablara, que no parara, querías escucharme. “Platíqueme más”, me insistías. Yo hablaba y te contaba detalles tontos del negocio tratando de animarte, nunca pensé que sería la última vez que te escucharía.

Quienes te esperaban en Estados Unidos nos avisaron que no aparecías. Ahí comenzó la incertidumbre.

De inmediato, pusimos la denuncia en la cancillería de México en El Salvador. Llevamos tus fotografías, esas en las que apareces con la camiseta del equipo de fútbol que tanto te apasionaba. Nos dijeron que debíamos esperar.

Pero ¿cómo puede esperar una madre cuando se le ha sumergido en la angustia más inmensa por no saber la suerte de su hijo?

Pie de foto, Carlos Osorio tenía 27 años cuando desapareció.

Parada llamaba a la cancillería constantemente en busca de noticias hasta que un día, asegura, dejaron de responderle el teléfono.

Semanas después, su hijo en EE.UU. le contó que en México había habido una masacre y que un amigo que vio la noticia en televisión creía haber reconocido a Charly entre los cadáveres.

“Como madre, mi corazón me decía que había algo de verdad… pero a la vez, no lo aceptaba. Mi hijo mayor me decía que quizá Charly estaba escondido o estaba preso. Yo no quería creer que pudiera ser verdad lo de las fosas”, dice la mujer de 62 años.

Por si fuera poco sufrimiento, la familia tuvo que hacer frente a una extorsión cuando alguien les contactó pidiendo US$5.000 para liberar al joven, que aseguraban seguía vivo tras casi dos meses de desaparecido.

Cuando los extorsionadores no pudieron confirmar que Carlos tenía una marca en la espalda para demostrar que decían la verdad, el diálogo pasó a convertirse en amenazas directas a la familia.

“Decían que nos iban a descuartizar si no pagábamos y nos torturaban diciendo que partes del cuerpo de mi hijo estaban en no sé qué lugar de México. Todo eso me llevó al colapso y a caer, porque definitivamente era insoportable”, cuenta Parada.

Un año y 9 meses, después de una agónica espera que parecía no tener fin, nos buscaron de la Fiscalía de El Salvador. Nos informaron que entre los restos encontrados en las fosas clandestinas halladas en San Fernando, Tamaulipas, estabas tú, mi Charly.

Me llamaron de la cancillería mexicana para que diera el consentimiento para que te cremaran. ¿Cómo iba a aceptar eso, Charly? Era como si mataran por segunda vez.

Sin miramientos, me dijeron que -si no firmaba- México realizaría la cremación de todos modos por cuestiones sanitarias. Nunca se me olvidará aquello, fue como si me dijeran que tu cuerpo contaminaba a México.

Pero sabes, hijo, aprendí a exigir. Al principio no paraba de llorar, pero aprendí a hablar con lágrimas en mis ojos. Aprendí a pelear por ti.

El caso lo tomó la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho y comenzamos a interponer amparos para detener tu cremación.

Pie de foto, Parada encabezó marchas en El Salvador para pedir la repatriación del cuerpo de su hijo y evitar la cremación.

Lejos de conseguir algo de paz por descubrir el paradero de su hijo casi dos años después, para la mujer comenzó una agotadora lucha legal para evitar la cremación de Carlos en México y poder enterrarlo en El Salvador.

“Me decían que iban a quemar los restos porque era insalubre”, recuerda la madre. “Esas palabras se me quedaron plenamente, como si él fuera un animal y contaminara el ambiente. Eso es la gota que rebasó el vaso”.

Tras emprender el proceso legal de amparos, le comunicaron que la identificación de Charly había sido un error, algo que ella sospecha que estuvo relacionado con su negativa a aceptar la cremación.

Seis meses después, la versión cambió de nuevo y confirmaron que era su hijo.

Finalmente, el cuerpo de Carlos aterrizó en El Salvador en febrero de 2015. Habían pasado casi cuatro años desde que desapareció y más de dos desde que le informaron que era uno de los cuerpos en las fosas de San Fernando.

“Lo enterramos aquí en nuestro municipio. Ahora cuando es su cumpleaños, le voy a dejar una flor. Siento un poco de tranquilidad”, cuenta Parada.

No te miento, hijo. He colapsado muchas veces incluso pensando que, sin ti, mi vida no tiene sentido.

Estuve internada en un psiquiátrico y aún me estoy recuperando. Pero COFAMIDE (Comité de Familiares de Migrantes Fallecidos y Desaparecidos de El Salvador) y la Fundación para la Justicia me apoyaron a pelear.

Me ayudaron a seguir de pie y a entender que mi dolor era compartido.

Pie de foto, Parada, en esta imagen junto a su hijo Carlos

Los primeros meses tras la desaparición de Carlos fueron tan duros que su madre pensó en quitarse la vida.

Asegura que la frustración de no saber nada de su hijo le llevaba a no querer vivir, a no importarle el resto de su familia.

“Pensar que yo estaba acostada arropada y mi hijo quizá aguantando frio… o que yo estaba comiendo y mi hijo aguantando hambre. Todas esas cosas venían a mi mente y era muy, muy duro”.

Pero es aquel momento en que le dijeron que la identificación de su hijo había sido un error el que recuerda como “uno de los más crueles y torturadores” y como una de las causas definitivas para el deterioro de su salud mental.

“Pasé dos años con ayuda psicológica, pero de ahí me mandaron directamente al psiquiátrico porque mi estado era terrible. Me hallaron al borde de la locura. Había rebajado unas 30 libras (13 kilos) y era un esqueleto caminando”, dice.

Mi amado Charly, ya son diez años buscando verdad y justicia por ti y -por quienes como tú- fueron víctimas de una violencia imparable que ha sepultado la dignidad humana en las miles de fosas clandestinas que yacen bajo México.

Quiero que sepas hijo que en diez años hemos seguido tocando la puerta de las autoridades mexicanas, sin respuestas sobre lo que te ocurrió y quiénes deben responder ante la justicia por arrebatarnos tu sonrisa.

Pie de foto, La masacre de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, es uno de los peores crímenes en la historia de Los Zetas.

La Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho (FJEDD), que apoya directamente a los familiares de las víctimas, corrobora el calvario legal sufrido en todos estos años.

El organismo critica decisiones de las autoridades como la de fraccionar la investigación y la ubicación de los restos mortales (120 cuerpos fueron trasladados a Ciudad de México y el resto se quedaron en Tamaulipas), así como las “irregularidades” en la entrega de algunos cuerpos.

“Algunos familiares recibían restos sin información del proceso de identificación. Algunos eran restos cremados, algo contrario a las leyes penales y administrativas porque el cuerpo es una evidencia que no puede ser cremada”, le dice a BBC Mundo la directora de la FJEDD, Ana Lorena Delgadillo.

La organización también denuncia el “camino tortuoso” que fue acceder a las copias de los expedientes y saber qué estaba haciendo el Estado en este caso, gracias una resolución de la Suprema Corte de Justicia que llegó nada menos que siete años después de la petición inicial de información.

Pero para la FJEDD -que aboga por la creación de una comisión especial para investigar esta y otras masacres con el apoyo de Naciones Unidas y Amnistía Internacional-, la impunidad que rodea estos casos es sin duda el factor más grave al no haberse impuesto condenas a los responsables.

“Sabemos que hay cerca de 74 personas procesadas como integrantes del crimen organizado, pero no tenemos noticia si es por los homicidios o por otros hechos relacionados”, explica Delgadillo.

“Además, la Fiscalía señaló en su tiempo que había 17 policías detenidos por los hechos, pero nosotros no encontramos ninguna información hasta este momento en el expediente que nos hable de que hay un solo policía detenido. Esto nos parece grave”, añade.

BBC Mundo contactó con la Fiscalía General de la República mexicana para obtener más información sobre este caso, pero hasta la publicación de este artículo no obtuvo repuesta.

Pie de foto, Desde el año 2006, se registran 85.000 personas desaparecidas en México, según datos oficiales del gobierno.

No sé de qué manera vencer este muro de injusticia.

Recién el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo que las familias de las víctimas de las masacres no hemos luchado lo suficiente. Pero el presidente parece olvidar que, durante una década, la impunidad te ha matado una y otra vez, así como nos ha despojado de la alegría por la vida.

Pero quiero que sepas, hijo, que te amaré siempre y que tu recuerdo lo llevo en mi corazón. Trato de encontrarte entre los jóvenes, sin embargo, no te descubro. Veo las caritas de niños y vuela mi mente recordando cuando estabas pequeño.

Si voy a perder un día la memoria, de ti nunca. El día de mi muerte espero verte, es mi esperanza.

Tu madre,

Bertila Parada

Posdata: Sigo preparando las pupusas que tanto te gustaban, 10 anos después.

Pie de foto, Parada

Parada pide a las autoridades acabar con la impunidad de los responsables de las masacres de migrantes ocurridas en los últimos años en México.

Parada reconoce que, tras diez años, a veces pierde la fe de que los responsables de la muerte de su hijo sean algún día condenados y que, cuando ve fotos de Carlos, no puede mirarle de frente.

“Le digo que no he hecho nada, que no he conseguido justicia por su muerte. No se ha avanzado nada en este tiempo y me siento impotente. Pero luego digo que no está en mis manos, que son las autoridades”.

Al gobierno mexicano le pide que “trabaje e investigue de verdad” por acabar con la impunidad en estas masacres y por “limpiar las autoridades” en las que está infiltrado el crimen organizado.

“¿Por qué continúa habiendo masacres? Porque no hay castigados, no hay nada. Si a un niño caprichoso le dejan hacer todo desde chiquito, cuando llega a grande va a ser igual o peor. Así está México, donde a los cárteles les han dejado secuestra y matar. No hay presión del gobierno para parar todo esto”, opina.

Y en plena crisis migratoria en la que miles de centroamericanos están volviendo a intentar este año hacer la arriesgada ruta por llegar a EE.UU., la mujer tiene un mensaje para ellos.

“Mejor que se queden en su país, que no lo intenten, porque muchos como mi hijo intentaron llegar cruzando México con todos sus sueños… y México es una tumba. México es un robasueños”, lamenta.

“¿Cuántos hijos y madres acá en El Salvador, Honduras o Guatemala, se quedaron esperando que su papá les mandara (dinero) para comprarles un estreno, una ropita, un par de zapatos o para pagar la colegiatura”, pregunta.

“Por eso digo que se robó el sueño de los centroamericanos. Se han robado la alegría de cada uno de la familia. Sí, (los familiares de las víctimas) seguimos y andamos caminando, pero prácticamente andamos como muertos en vida”.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-56923747

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La SSC anuncia que resguardará pipas de agua después de que vecinos de Tláhuac, CdMx, pelearan por una


Según el reporte, el robo de la pipa de agua se llevó a cabo en la calle Estación Pino Suárez esquina con Estación Nativitas, de la colonia La Estación. Imagen ilustrativa: Cuartoscuro

Según el reporte, el robo de la pipa de agua se llevó a cabo en la calle Estación Pino Suárez esquina con Estación Nativitas, de la colonia La Estación cuando varias personas se presentaron para despojarlos de su pipa de agua.

Ciudad de México, 17 de abril (SinEmbargo).- La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México informó que se inició el resguardo de pipas de agua luego de presentarse, por medio de un video, el robo de una pipa en la Alcaldía Tláhuac.

“La SSC inició el acompañamiento y resguardo de pipas de agua en colonias de la alcaldía Tláhuac, luego que la tarde de hoy se suscitara una riña entre vecinos de La Estación y Santiago Zapotitla, quienes se disputaban el líquido que es repartido por día estipulado en cada zona”, detalló la institución en un comunicado.

Según el reporte, el robo de la pipa de agua se llevó a cabo en la calle Estación Pino Suárez esquina con Estación Nativitas, de la colonia La Estación cuando varias personas se presentaron para despojarlos de su pipa de agua, argumentando que, en la repartición, este día les correspondía a ellos, pero los de la otra colonia comenzaron a agredirlos.

Los policías acudieron al lugar de los hechos y ofrecieron, a partir de hoy, realizar el resguardo y acompañamiento de las Pipas de agua que acudan a cada zona para abastecer las cisternas de las colonias, en coordinación con la Dirección de Participación Ciudadana de la Alcaldía para llevar una mejor logística del reparto.

https://www.sinembargo.mx/17-04-2020/3769935

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Un año después la campana del Notre Dame repicó de nuevo

Tras un año del trágico accidente que destruyó parte de la Iglesia del Notre Dame, la campana mayor volvió a repicar nuevamente

A año del trágico accidente en Notre Dame de París, este miércoles a las 20:00 horas la campana mayor repicó nuevamente, esto para conmemorar el primer aniversario del incendio que destruyó parcialmente la catedral; cabe mencionar que su reconstrucción se encuentra paralizada momentáneamente.

La campana mayor, conocida como ‘Emmanuel’, un regalo de Luis XIV (1638-1715) a la iglesia, sonó a la hora a la que, desde hace varias semanas, los franceses se asoman a la ventana para aplaudir al personal sanitario, en primera línea de la lucha contra la epidemia del nuevo coronavirus.

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La iglesia sigue en estado de ‘urgencia absoluta’, incluso si los sensores “no registraron nada preocupante” pese a “los choques térmicos”, dijo el general Jean-Louis Georgelin, encargado de la restauración.

Reconstruiremos Notre Dame en cinco años, como prometí, y haremos todo lo posible para mantener este plazo”, aseguró el presidente francés Emmanuel Macron en un mensaje de vídeo.

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El jefe del Estado agradeció a “socorristas, donantes, constructores que han allanado el camino para esos días mejores que se aproximan, en los que los franceses volverán a encontrar la alegría de estar juntos y en los que la aguja de Notre Dame se alzará de nuevo hacia el cielo”.

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