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Escuadrón zapatista regresa a México después de cuatro meses de gira por Europa

EFE/ SIN EMBARGO
Tras cuatro meses de una gira por Europa, el Escuadrón 421 del Ejército Zapatista de Liberación Nacional regresó a la Ciudad de México.

Ciudad de México, 11 de septiembre (EFE).- El Escuadrón 421, un grupo de indígenas zapatistas mexicanos, volvió este sábado a territorio mexicano tras cuatro meses de esparcir su mensaje de lucha contra la desigualdad en Europa.

Los integrantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) llegaron al Aeropuerto Internacional de Ciudad de México, donde no dieron declaraciones a los medios, pero ya los esperaban representantes del Congreso Nacional Indígena (CNI) y del Concejo Indígena de Gobierno (CIG).

El objetivo del viaje era que la labor de los zapatistas “trascienda” en “varios pueblos”, declaró a Efe Filiberto Margarito Juan, representante de la comunidad otomí en Ciudad de México y concejal del CNI y el CIG.

“Tiene que trascender en otros países internacionales para ir sembrando semillas, ir agrupando más compañeros de lucha, de residencia, en sus pueblos y en sus comunidades”, expresó el líder indígena, originario del centro del país.

Desde el 2 de mayo el Escuadrón 421 emprendió una travesía marítima para llevar “la semilla encomendada” por sus pueblos en la lucha contra la “desigualdad derivada del sistema económico y social capitalista” y tras más de 50 días de viaje comenzaron una gira por distintas ciudades de Europa.

Vista hoy del barco en que integrantes del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) zarparon rumbo a Europa. Foto: EFE.

Tras su regreso, diversos pueblos indígenas han anunciado un nuevo contingente, llamado “La Extemporánea”, que estará integrado por unos 140 representantes que saldrán de Ciudad de México con rumbo a Viena, Austria, al encuentro con sus colegas para continuar los trabajos.

Los indígenas buscan compañeros de lucha, pero también crear consciencia en países ricos sobre las “invasiones” extranjeras, tanto las históricas de hace siglos, como las actuales representadas por empresas.

“Es muy difícil que se cambie (la mentalidad) de un día para otro, por eso está la organización, la resistencia de los colectivos, que se tengan que organizar, que se tengan que unir fuerzas para que nos volteen a ver”, comentó Margarito Juan.

El viaje ha cobrado relevancia porque este año el Gobierno de México conmemora los 500 años de resistencia indígena, como ha rebautizado a la efeméride de la conquista de Hernán Cortés, además de 200 años de la consumación de independencia.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador, acusó este sábado a España de “soberbia” por no atender su petición de ofrecer disculpas a los pueblos indígenas del país por “la represión que hubo, los asesinatos masivos, el exterminio” de la conquista.

Los indígenas han coincidido en señalar los abusos de la “invasión extranjera”, pero también han cuestionado al Gobierno de López Obrador por impulsar megaproyectos en su territorio, como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y los nuevos aeropuertos del sureste.

“El Gobierno dice que primero los pobres pero es para perjudicarnos, quitarnos las tierras, realmente nosotros vamos a ir en lucha y a buscar otras organizaciones”, concluyó Margarito Juan.

https://www.sinembargo.mx/11-09-2021/4027022

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La orilla de París saluda al escuadrón zapatista

 

Entre música y artes gráficas, organizaciones y comités en Montreuil, orilla de París, denunciaron frente al Escuadrón 421 el despojo de tierras, violencia policial, racismo y las desigualdades en Francia.

Texto y fotos: Daliri Oropeza/ PIE DE PÁGINA

MONTREUIL, ÎLE-DE-FRANCE.- Erick conoció en enero del 2021 la existencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Trae en la mano unas hojas impresas con la Sexta Declaración de la Selva Lacandona en francés. Hoy forma parte de las organizaciones que dan la bienvenida al Escuadrón 421, delegación zapatista que recorre el continente que rebautizaron como Slumil K’ajxemk’op —o Europa.

Es ingeniero francés, describe que haciendo su trabajo sentía que algo le faltaba en la vida. Lo dejó en 2018 y comenzó a participar en Extinction Rebellion —o Rebelión a la extinción—, un movimiento ambientalista mundial que se organiza ante la gravedad y la urgencia de las crisis ecológicas con acciones de desobediencia civil pacíficas.

Este camino lo llevó al movimiento de Chalecos Amarillos en contra de las injusticias económicas, que convocó protestas y se multiplicaron a nivel nacional en Francia. Exigió la destitución del actual presidente Emmanuel Macron, pero llegó la pandemia. En enero pasado, buscando alternativas, encontró a las comunidades zapatistas.

Chalecos amarillos dan la bienvenida a la delegación zapatista. Erick, fue el responsable. Foto
Daliri Oropeza

“Un punto que tenemos en común los chalecos amarillos con los zapatistas es que no queremos reformar el sistema sino que estamos convencidos que hay que cambiarlo completamente todo. Y que hay que crear una nueva manera de vivir juntos. Yo era muy ignorante porque no conocía a los zapatistas.

“Nos dimos cuenta que la política de los políticos realmente es una simulación. Los zapatistas han logrado crear una verdadera democracia participativa con sistemas de cargos y responsabilidades para la comunidad”, asegura Erick en entrevista después de dar un mensaje de bienvenida al Escuadrón 421.

En el discurso que dio, frente a más de 200 personas que asistieron al Foro la Parole Errante — o la Palabra Errante—, resaltó que este año es histórico, por la visita del Escuadrón 421 y porque conmemoran los 150 años de la Comuna de París, no solo 500 años de la caída de Tenochtitlán. A su vez, ve en el zapatismo una opción ante la devastación ambiental.

“No hay palabras para describir la felicidad y emoción que estamos sintiendo porque el viaje por la vida de los zapatistas va más allá de ser un evento, es realmente ya, parte de la historia”, dijo en el micrófono.

Ahí está de frente al escenario el Escuadrón 421, después de presentarse como 100% zapatistas, y desde ahí cedieron sus oídos a las luchas que tomaron el micrófono. Con sus celulares muestran su atención a quienes denuncian. Su presencia permite amplificar y reproducir las voces de quienes luchan.

El cinturón rojo de París

La ciudad de Montreuil está en la orilla Este de París, en la parte norte del río Sena. Los comités y organizaciones recibieron al Escuadrón 421 en el primer estudio de cinematografía de Francia, que compró Georges Méliès a los hermanos Lumières y luego usó para grabar. Más adelante se convirtió en un importante teatro popular.

Pero ahora es la Palabra Errante, un foro político y cultural, hogar de luchas por la autonomía, por las víctimas, anarquistas, obreras, por la tierra, sociales, desde las izquierdas, hermanadas en el arte.

Preparativos para la recepción de la delegación zapatista. Foto Daliri Oropeza

Ahí vive la activista Phuong, quien es una joven que participa en los arreglos del Foro y al mismo tiempo cuida a su bebé. Aquí ha vivido toda la vida. Le ha tocado ver los cambios en la migración y los movimientos sociales. Asegura que en los 70 llegaron más personas de España pero en los 80 hubo una fuerte entrada de personas de Senegal. Más recientemente provienen de Mali.

En toda esta región, desde la década de los 80, la mayoría de los departamentos o ayuntamientos fueron gobernados por el Partido Comunista de Francia durante varias décadas.

Quienes aquí habitan se dedican a servicios de limpieza o son obreros. Me dice que hacen los trabajos que los franceses no quieren hacer. Por eso se han fortalecido los movimientos sociales que luchan por los derechos laborales y por incrementar el salario mínimo. Hay varios inmuebles tomados como el foro. Describe que, además, es un barrio que ya tiene problemas de gentrificación, y muchos ya no pueden pagar la renta. Por eso el movimiento inquilinario se ha fortalecido en los últimos años.

También la lucha de las personas sin papeles que viven en albergues para migrantes se ha fortalecido ante la falta de oportunidades con la pandemia de covid 19.

“Todos los días tenemos que luchar contra el racismo”, asegura la activista y militante. Cuenta que en el Foro también han organizado comedores populares para las personas que lo necesitan en el barrio.

En la librería de la Palabra Errante, Alexis atiende. Emma Goldman recibe a quienes entran. Hay un estante especial sobre zapatismo en francés. Asegura que la autonomía es el principal motivo del colectivo. Cuenta cómo se ha convertido en un espacio de encuentro, transmisión, solidaridad y defensa frente a los abusos de las instituciones. El centro social autogestionado es por sí mismo una lucha en contra de que lo quieran confiscar.

Montreuil se ha convertido en tal referente de convergencias de las luchas de izquierdas, que hasta los “Bobos” o burgueses bohemios como les dicen aquí, habitan también en este barrio, que se encuentra en uno de los departamentos con mayor pobreza de Francia: Seine-Saint-Denis.

El racismo y la brutalidad policial

Fatou muestra las fotos de gran escala que imprimió en blanco y negro a modo de protesta. Foto Daliri Oropeza

La delegación del Escuadrón 421 mostró en sus ojos la rabia cuando Fatou Diengs hizo la denuncia en el micrófono: la violencia de la policía en contra de personas afrodescendientes se incrementa. Así nacieron diversos colectivos en toda la región, y a raíz del incremento de abusos, se encontraron y nació la Red de Ayuda Mutua, Verdad Y Justicia Contra La Violencia Policial. Tres de sus integrantes hacen la denuncia frente a los zapatistas.

Fatou denuncia el racismo y el abuso policial. Foto Daliri Oropeza.

Fatou es hermana de Lamine Dieng, un hombre de 25 años que los policías asesinaron en un arresto en París. Su familia es de ascendencia senegalesa, aunque nacieron en Francia.

En entrevista, asegura que “en Europa hay violencia policial, penitenciaria, y de racismo, creo que en México es lo mismo, nos ven como minorías por eso el racismo que existe. Hablamos de un racismo de color que la policía ejerce. En Occidente la policía no está para proteger a la gente. Es un racismo sistemático. Además aplican la tortura”, denuncia.

“Estamos preparando la jornada contra la brutalidad policial y carcelaria. Precisamente habíamos conocido a personas pertenecientes al colectivo mexicano afincado en Francia, que nos habló de la familia de Samir Flores”, comparte Fatou.

Ella y su hermana lograron, con una investigación independiente, acciones con fotografías en blanco y negro de gran formato, y con protestas públicas que el gobierno de Francia admitiera su responsabilidad por la violación del derecho a la vida y las torturas sufridas por Lamine. Asegura que la lucha de las familias de víctimas de la violencia policial

“Es cierto que desde los albores de los tiempos son las mujeres las que luchan por la humanidad”, asegura Fatou, cuando piensa en la esperanza que le trae el encuentro con las zapatistas del Escuadrón 421.

Marijose registra con su celular las exposiciones de comités y colectivos. Foto Daliri Oropeza

Realizan frente al Escuadrón 421 un pase de lista de las personas asesinadas por policías.

El podio pide un minuto de aplausos en homenaje a la vida sembrada de Simón Pedro Pérez, recientemente asesinado, integrante de Las Abejas de Acteal. Recuerdan también a Marc Tomsin, de La Voie du Jaguar —o la forma del jaguar—, Bastien Roche de la Confereración Nacional del trabajo y el Comité en Ayuda a los Pueblos de Chiapas en Lucha.

La defensa de los jardines de los obreros

Los Jardínes a Defender son un espacio donde las personas siembran las hortalizas que consumen. Hoy trajeron las flores que ofrendaron y que regalaron a la delegación zapatista.

“Sabemos que la flor es la palabra”, les dijo María en el micrófono. Ella es una de las defensoras de estas tierras en donde quieren construir una alberca olímpica. Lo denuncia en el micrófono: La alberca es para el entrenamiento de atletas nadadores, pero al llegar los juegos olímpicos esta quedaría en una asociación público-privada, en donde las empresas se harían cargo del Spa y del Gimnacio.

Planean un “Solarium”, que son lugares donde las personas van a tomar el sol. Ellas lo consideran un megaproyecto. Esas tierras fueron recuperadas por cientos de habitantes que comenzaron un proyecto autosustentable. Ahora protestan por la cancelación de la alberca, “de la cual no podrían hacer uso quienes viven en los Jardines obreros”, también en la orilla de París.

“Son espejo y esperanza”, les dijo María en el micrófono. Les agradeció por invitarles a renovar las ideas. Y al final de su discurso, grita “¡Viva Slumil K’ajxemk’op!”. Y resuena en el Foro un “¡Viva!” que eriza la piel.

En el evento, una mujer mapuche denuncia la represión del gobierno de Chile y pide libertad a los presos políticos que defienden Wal Mapu con la música. Ella es arropada en Francia por la Colectiva de Mujeres y la Sexta la Otra Europa. Invoca a las ancestras y toca sus instrumentos tradicionales., para reforzar el corazón en este viaje.

Edith, del colectivo Comité de Solidaridad con los Indígenas de las Américas – Nuestra Tierra, asegura que esta visita de las zapatistas era un sueño para ellas.

“Hay gente de Francia que han visitado Chiapas, pero ahora vienen las zapatistas. Son unos de los grandes movimientos que nos inspiran, nos da fuerza para estar más juntos, desde la existencia humana. Cuando nos encontramos somos más fuertes todos”.

La música, el arte y la resistencia

Durante todo el encuentro, entre cada participación, sonaron canciones especialmente preparadas para la comitiva zapatista.

El Bato Loko, un multinstrumentista mexicano que tiene más de 20 años viviendo en París, preparó una versión del himno zapatista en donde en vez de decir “patria” canta “tierra”: “Porque nuestra tierra grita y necesita, de todo el esfuerzo de los zapatistas”.

Una joven cantó La Llorona en náhuatl a capela y siguió con una pista en rap feminista. Un gran coro que se alistó con ejercicios antes de la bienvenida, hizo resonar en las paredes de la gran fábrica de películas con la canción de Vivir Quintana “Sin Miedo”.

Las organizaciones, redes y colectivos se prepararon por más de 3 meses para dar la bienvenida a la delegación zapatista. La experiencia de organizaciones como el Comité en ayuda a los pueblos de Chiapas en Lucha o la Confederación Nacional del Trabajo, que es un sindicato anarquista, hicieron del encuentro un evento vibrante y potente.

https://piedepagina.mx/la-orilla-de-paris-saluda-al-escuadron-zapatista/

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Cartas náuticas II: Escuadrón 421 aborda el navío La Montaña

Radio Zapatista/Radio Zapatista
1 mayo 2021

Isla Mujeres, 1 de mayo de 2021

La delegación marítima zapatista –el Escuadrón 421­– abordó ayer el navío La Montaña en tierras sagradas de la diosa maya Ixchel, en Isla Mujeres, Quintana Roo. Larga fue la travesía que la llevó hasta aquí ­y mucho más larga la que la llevará a las costas de Galicia en el viejo continente. La misión: Reunir las cartas náuticas de la resistencia y rebeldía zapatista con las de las luchas europeas, para así poder navegar estos tiempos tormentosos y encontrar puertos otros donde pueda florecer la vida a contrapelo y a pesar de este sistema de muerte.

La travesía de l@s delegados en territorio maya comenzó hace tres semanas desde sus diferentes comunidades al “Centro de adiestramiento marítimo-terrestre zapatista” en el Caracol de Morelia, donde llegaron el 10 de este mes. Allí permanecieron en cuarentena dos semanas, por precaución ante la pandemia del Covid-19. Durante ese tiempo, a partir del día 15, en varias geografías del territorio rebelde se realizaron actos de despedida a la delegación marítima que llevará la palabra zapatista para compartirla con las luchas y las resistencias del viejo continente.

Mientras tanto, manos zapatistas labraban y pintaban cuatro bellísimos cayucos que representan los diferentes elementos y etapas que conforman el caminar del EZLN: la ancestralidad maya con todo lo que eso significa; la silenciosa e inmensa construcción en la clandestinidad y el levantamiento armado del 1 de enero de 1994; la construcción de la autonomía en todos sus aspectos (gobierno, justicia, educación, salud, comunicación, agroecología, economía y mucho más); y la infancia zapatista, la encargada de preservar el pasado y caminar el futuro. El Escuadrón 421 se preparaba para la partida y los milicianos, insurgentes, autoridades civiles y bases de apoyo se preparaban para despedirlos.

Finalmente, el 26 de este mes, con una sencilla pero emotiva despedida, el Escuadrón 421 abordó la camioneta que lo llevaría hasta el puerto donde esperaba el navío La Montaña, llevando consigo a los cuatro cayucos, el equipo de comunicación de los Tercios Compas, el acompañamiento de observadores nacionales e internacionales de derechos humanos y el propio Subcomandante Insurgente Moisés. Y, según se dice, también el Gato-Perro. La caravana, a la que se sumaron varios medios libres, inició su largo recorrido, con una primera parada en el Caracol Patria Nueva, muy cerca de Ocosingo, donde fue recibida y despedida con cariño y alegría por mujeres, hombres, niños, niñas y pichit@s.

De allá se dirigieron al Caracol de Roberto Barrios, cerca de Palenque, donde además de palabras de despedida y reflexión sobre el significado de la travesía, hubo ceremonias, rezos y cantos: consagración de las cartas náuticas para que el espíritu de la lucha y de la vida l@s acompañara en su misión.

De allí partieron en un largo recorrido por la península de Yucatán hacia Isla Mujeres, a donde llegaron ayer, 30 de abril de 2021, para finalmente embarcarse en el navío La Montaña que desde hace tiempo allá los esperaba.

Es difícil describir lo emotivo de esa llegada. Su significado profundo. El sentido de la osadía y de esa quizás desesperada y sin duda alguna necesaria esperanza con la que l@s zapatistas se embarcan en esa travesía para sembrar semillas que permitan el florecimiento de la vida. No morirá la flor de la palabra, nos dijeron hace muchos años. No morirá la flor de la vida, nos dicen ahora.

Y es que resulta en extremo doloroso imaginar los tiempos en que los mayas hacían la travesía anual a Isla Mujeres para venerar a la diosa del amor, del agua, de la luna y la medicina, en este lugar otrora floreciente con una naturaleza deslumbrante, y presenciar ahora el horror en el que se ha convertido esa isla, símbolo fiel de la decadencia a la que ha llegado nuestra humanidad.

Si existe alguna alternativa para esto en lo que nos hemos convertido y lo que le hemos y continuamos haciendo a nuestro mundo, se encuentra en la delirante esperanza de los sueños imposibles que, en la conjunción de la teoría y la práctica, se puedan, quizás, transformar en realidad.

Fotos y texto: Radio Zapatista

 

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ESCUADRÓN 421

ESCUADRÓN 421.
(La delegación marítima zapatista).

Abril del 2021.

¿Calendario? Una madrugada del cuarto mes. ¿Geografía? Las montañas del sureste mexicano. Un silencio repentino se impone a los grillos, al ladrido disperso y lejano de los perros, al eco de una música de marimba. Aquí, en las entrañas de los cerros, un susurro más que un ronquido. Si no estuviéramos donde estamos, podría pensarse que es un rumor de mar abierto. No las olas reventando contra la costa, la playa, el acantilado acotado con un tajo caprichoso. No, algo más. Y entonces… un largo quejido y un temblor intempestivo, breve.

La montaña se alza. Se arremanga, con pudor, un poco las naguas. No sin trabajos, arranca sus pies de la tierra. Da el primer paso con un gesto de dolor. Ahora le sangran las plantas a esta montaña pequeña, lejana de los mapas, los destinos turísticos y las catástrofes. Pero aquí todo es complicidad, así que una lluvia anacrónica le lava los pies y, con lodo, le cura las heridas.

“Cuídate hija”, le dice la Ceiba madre. “Ánimo”, habla el huapác como consigo mismo. El pájaro tapacamino la guía. “Al oriente, amiga, al oriente”, dice mientras brinca de un lado a otro.

Vestida de árboles, aves y piedras, camina la montaña. Y a su paso, se agarran a los bordes de su nagua, hombres, mujeres, quienes no son ni las unas ni los otros, niñas y niños somnolientos. Van trepando por su blusa, coronan la punta de sus pechos, siguen a sus hombros y, ya sobre lo alto de su cabellera, despiertan.

Al oriente el sol, apenas asomado al horizonte, detiene un poco su necia y cotidiana ronda. Le ha parecido ver que una montaña, con una corona de seres humanos, camina. Pero más allá del sol y de unas nubes grises que la noche dejó olvidadas, nadie aquí parece sorprenderse.

“De por sí así estaba escrito”, dice el Viejo Antonio mientras afila el machete de doble filo, y la Doña Juanita asiente con un suspiro.

En el fogón huele a café y a maíz cocido. En la radio comunitaria se escucha una cumbia. La letra habla de una leyenda imposible: una montaña navegando a contrapelo de la historia.

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Siete personas, siete zapatistas, forman la fracción marítima de la delegación que visitará Europa. Cuatro son mujeres, dos son varones y unoa es otroa. 4, 2, 1. El escuadrón 421 se encuentra ya acuartelado en el llamado “Centro de Adiestramiento Marítimo-Terrestre Zapatista”, ubicado en el Semillero Comandanta Ramona de la zona Tzotz Choj.

No fue fácil. Más bien, ha sido tortuoso. Para llegar a este calendario, hubimos de enfrentar reparos, consejos, desalientos, llamados a la mesura y a la prudencia, francos sabotajes, mentiras, malhabladas, recuentos detallados de las dificultades, chismes e insolencias, y una frase repetida hasta el asco: “eso que quieren hacer es muy difícil, por no decir imposible” Y, claro, diciéndonos, ordenándonos, lo que debíamos y no hacer. Todo eso, en este y el otro lado del océano.

Claro, todo eso sin contar los obstáculos del supremo gobierno y su burocracia ignorante, necia y racista.

Pero de todo eso ya les platicaré en otra ocasión. Ahora debo contarles un poco de nuestra flamante delegación zapatista marítima.

Las 4 mujeres, los dos varones y loa otroa son seres humanos. Se les aplicó el Test de Turing, con algunas modificaciones que consideré pertinentes, para descartar que algún@ de ell@s, o tod@s, fueran un organismo cibernético, un robot pues, capaz de bailar la cumbia del Sapito equivocando el paso. Ergo, los 7 seres pertenecen a la raza humana.

Los 7 son nacidos en el continente que llaman “América”, y el hecho de que compartan dolores y rabias con otros pueblos originarios de este lado del océano, los hace Latinoamericanos. Son, también, mexicanos de nacimiento, descendientes de los pueblos originarios mayas, según se constató con sus familias, vecinos y conocidos. Son también zapatistas, con documentos de los municipios autónomos y las Juntas de Buen Gobierno que así lo avalan. No tienen delitos que se les hayan demostrado y que no hayan sido sancionados en su oportunidad. Viven, trabajan, enferman, se curan, aman, desaman, ríen, lloran, recuerdan, olvidan, juegan, se ponen seri@s, toman apunte, buscan pretexto, en suma, viven en las montañas del Sureste Mexicano, en Chiapas, México, Latinoamérica, América, Planeta Tierra, etcétera.

L@s 7, además, se ofrecieron de voluntari@s para hacer la travesía por mar -algo que no provoca mucho entusiasmo en la vasta variedad de zapatistas de todas las edades-. O sea que, para ponerlo en claro, nadie quería viajar en barco. ¿Qué tanto contribuyó a eso la campaña de terror desatada por Esperanza y toda la banda de Defensa Zapatista, que se sintetiza en el célebre algoritmo de “tod@s van a morir miserablemente”? No lo sé. Pero el hecho de haber derrotado a las redes sociales, whatsapp incluido, sin ninguna ventaja tecnológica (vaya, sin siquiera señal rural de celular), me motivó a poner mi granito de arena de playa.

Así que, movido por mi simpatía por la banda de Defensa Zapatista, pedí permiso con el SubMoy para hablarle a la delegación que, entre gritos, chillidos y risas de niñ@s, se preparaba para la invasión que no es invasión… bueno, sí es, pero es algo, digamos, consensuado. Algo así como un internacionalismo sado-masoquista que, por supuesto, no será bien visto por la ortodoxia hecha vanguardia, la cual, como se debe, va tan delante de las masas, que no se alcanza a ver.

Me presenté en la asamblea y, poniendo mi mejor cara de tragedia, les conté cosas horribles de altamar: los “gómitos” interminables; la monótona vastedad del horizonte; la alimentación pobre en maíz, sin palomitas y -¡horror!- sin salsa Valentina; el encierro con otras personas por varias semanas –con las que, las primeras horas, intercambias sonrisas y atenciones, y un poco después miradas que matan-; describí también, con lujo de detalles, tormentas terribles y amenazas desconocidas; me referí al Kraken y, por uno de esos resabios literarios, les hablé de una gigantesca ballena blanca que buscaba, furiosa, a quien arrancarle la pierna, lo que anularía a la víctima de un papel decoroso en la cumbia más lenta. Fue inútil. Y debo confesarles, no sin mi orgullo de género mal herido, que fueron mujeres las más que dijeron: “en barco”, cuando se les presentaba la opción de viaje por mar o viaje por aire.

Así que se anotaron no 7, ni 10, ni 15, sino más de 20. Hasta la pequeña Verónica, de 3 años, se apuntó cuando escuchó la historia de la ballena asesina. Sí, incomprensible. Pero ya que la conozcan (a la niña, no a la ballena), la compadecerán. Quiero decir, compadecerán a Moby Dick.

Entonces, ¿por qué sólo 7? Bueno, les puedo hablar de los 7 puntos cardinales (el frente, el tras, el un lado, el otro lado, el centro, el arriba y el abajo), de los 7 dioses primeros, los que nacieron el mundo, y así. Pero la verdad es que, lejos de símbolos y alegorías, la cantidad se debe a que la mayoría no ha conseguido aún el pasaporte, y todavía se está batallando para conseguirlo. Ya les contaré de eso después.

Bueno, pero a usted de seguro no le interesan esos problemas. Usted lo que quiere es saber quiénes van a navegar en “La Montaña”, cruzar el Océano Atlántico, e invadir… err, quise decir, visitar Europa. Así que aquí le pongo sus fotos y una muy breve semblanza:

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Lupita.  19 años.  Mexicana de nacimiento.  Tzotzil de los Altos de Chiapas.  Habla su lengua natal, el tzotzil, y la castilla con fluidez.  Sabe leer y escribir.  Ha sido coordinadora local de jóvenes, coordinadora regional de jóvenes, y administradora local de trabajo colectivo.  Música que le gusta: pop, románticas, cumbias, baladas, electrónica, rap, hip hop, música andina, música china, revolucionarias, clásicas, rock de los 80´s (así dijeron), mariachis, música tradicional de su pueblo… y el reguetón (nota de la redacción: si eso no es “un mundo donde quepan muchos mundos”, no sé qué lo sea.  Fin de la nota).  Colores favoritos: negro, rojo, guinda y café.  Experiencia marítima: cuando niña viajó en lancha.  Se preparó durante 6 meses para ser delegada.  Voluntaria para viajar en barco a Europa.  Se desempeñará como Tercia Compa en la travesía por mar.

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Carolina.  26 años.  Mexicana de nacimiento.  Originaria tzotzil de los Altos de Chiapas, ahora Tzeltal de la selva Lacandona.  Habla su lengua natal, el tzotzil, además del tzeltal y la castilla con fluidez.  Sabe leer y escribir.  Madre soltera de una niña de 6 años.  Su madre le ayuda a cuidar a la infanta.  Ha sido coordinadora de “como mujeres que somos” y alumna de cursos de veterinaria.  Actualmente es Comandanta en la dirección político-organizativa zapatista.  Música que le gusta: pop, romántica, cumbias, rock de los 80´s (así dijeron), gruperas y revolucionarias.  Colores favoritos: crema, negro y guinda.  Experiencia marítima: lancha alguna vez.  Se preparó durante 6 meses para ser delegada.  Voluntaria para viajar en barco a Europa.

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Ximena.  25 años.  Mexicana de nacimiento.  Cho´ol del norte de Chiapas.  Habla su lengua natal, el cho´ol, y la castilla con fluidez.  Sabe leer y escribir.  Madre soltera de una niña de 6 años.  Su madre la apoya cuidando a la niña.  Ha sido coordinadora de jóvenes y actualmente es Comandanta en la dirección político-organizativa zapatista.  Música que le gusta: cumbias, tropicales, románticas, revolucionarias, rock de los 80´s (así dijeron), electrónica y rancheras.  Colores favoritos: morado, negro y rojo.  Experiencia marítima: alguna vez en lancha.  Se preparó durante 6 meses para ser delegada.  Voluntaria para viajar en barco a Europa.  Segunda al mando en la delegación marítima, después de Darío.

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Yuli.  37 años.  Cumplirá 38 años, en mayo, en altamar.  Originaria Tojolabal de Selva fronteriza, ahora Tzeltal de la selva Lacandona.  Habla la castilla con fluidez.  Sabe leer y escribir.  Madre de dos criaturas: una niña de 12 años y un niño de 6 años.  Su compañero la apoya cuidando a los hijos.  Su compa es tzeltal, así que se quieren, pelean y se vuelven a querer en castilla.  Ha sido promotora de educación, formadora de educación (preparan a l@s promotor@s de educación) y coordinadora de colectivo local.  Música que le gusta: románticas, gruperas, cumbia, vallenato, revolucionarias, tropical, pop, marimba, rancheras y rock de los 80´s (así dijeron).  Colores favoritos: negro, café y rojo.  Experiencia marítima nula.  Se preparó durante 6 meses para ser delegada.  Voluntaria para viajar en barco a Europa.

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Bernal.  57 años.  Tojolabal de la zona selva fronteriza.  Habla su lengua natal, el tojolabal, y la castilla con fluidez.  Sabe leer y escribir.  Padre de 11 hij@s: el más grande de 30 años y la más pequeña de 6.  Su familia apoya cuidando a las crías.  Ha sido miliciano, responsable local, maestro de la escuelita zapatista y miembro de la Junta de Buen Gobierno.  Música que le gusta: rancheras, cumbias, huichol musical, marimba y revolucionarias.  Colores favoritos: azul, negro, gris y café.  Experiencia marítima: cayuco y lancha.  Se preparó durante 6 meses para ser delegado.  Voluntario para viajar en barco a Europa.

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Darío.  47 años.  Cho´ol del norte de Chiapas.  Habla su lengua natal, cho´ol, y la castilla con fluidez.  Sabe leer y escribir.  Padre de 3 hij@s: uno de 22 años, otro de 9 años y la menor de 3 años.  El niño y la niña van con su madre a Europa por vía aérea en julio.  Ha sido miliciano, responsable local, responsable regional y, actualmente, es Comandante en la dirección política-organizativa zapatista.  Música que le gusta: rancheras de Bertín y Lalo, tropicales, marimba, música regional y revolucionarias.  Colores favoritos: negro y gris.  Experiencia marítima: cayuco.  Se preparó durante 6 meses para ser delegado.  Voluntario para viajar en barco a Europa.  Será el coordinador de la delegación zapatista marítima.

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Marijose.  39 años.  Tojolabal de la zona selva fronteriza.  Habla la castilla con fluidez.  Sabe leer y escribir.  Ha sido milicianoa, promotoroa de salud, promotoroa de educación, y formadoroa de educación.  Música que le gusta: cumbias, románticas, rancheras, pop, electrónica, rock de los 80´s (así dijeron), marimba y revolucionarias.  Colores favoritos: negro, azul y rojo.  Experiencia marítima: cayuco y lancha.  Se preparó durante 6 meses para ser delegadoaVoluntarioa para viajar en barco a Europa.  Se le ha designado como loa primeroa zapatista que desembarque y, con elloa, inicie la invasión… ok, la visita a Europa.

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Así que la primera planta que se posará sobre suelo europeo (claro, si es que nos dejan desembarcar) no será de un hombre, tampoco de una mujer.  Será de unoa otroa.

  En lo que el finado SupMarcos hubiera calificado como “cachetada con media negra para toda la izquierda heteropatriarcal”, se ha decidido que quien primero desembarque sea Marijose.

  En cuanto ponga sus dos pies sobre el territorio europeo y se recupere del mareo, Marijose gritará:

“¡Ríndanse cara pálidas hetero patriarcales que persiguen lo diferente!”

  Nah, es broma.  Pero, ¿a poco no estaría bien que dijera eso?

  No, al pisar tierra, loa compa zapatista, Marijose, dirá, con voz solemne:

“A nombre de las mujeres, niños, hombres, ancianos y, claro, otroas zapatistas, declaro que el nombre de esta tierra, a la que sus naturales llaman ahora “Europa”, de aquí en adelante se llamará: SLUMIL K´AJXEMK´OP, que quiere decir “Tierra Insumisa”, o “Tierra que no se resigna, que no desmaya”.  Y así será conocida por propios y extraños mientras haya aquí alguien que no se rinda, que no se venda y que no claudique”.

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Doy fe.
SupGaleano.
Abril del 2021.

(Continuará…)

 

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