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En reunión con Comité de la ONU colectivos de familiares desaparecidos revelan deficiencias estatal y nacional (Nayarit)

Foto: El Occidental

Crys Benítez / El Occidental

Integrantes del Comité Contra las Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidades (ONU), sostuvieron una reunión con la Comisión de la Verdad, así como con diversos colectivos de familiares desaparecidos.

El objetivo fue conocer la situación que se guarda en la entidad respecto a la desaparición forzada de 39 personas y de los casos en general que estiman más de 600 y, que en muchos de ellos, participaron funcionarios.

La vocera de la organización “Por Nuestros Corazones”, Rosa María Jara Montes, explicó que en este encuentro informaron al organismo internacional las deficiencias que existen tanto para la búsqueda, como para identificación de los restos y la falta de análisis de contexto que sirve para dar con los posibles perpetradores.

Afirmó que las 29 fosas clandestinas que se han descubierto del 2017 al 2020 encontradas por los colectivos, pues ni Comisión de Búsqueda Estatal, ni Nacional y mucho menos la Fiscalía Estatal han realizado trabajos de este tipo, lo que atribuyen a que ni siquiera tienen un plan para localización de las mismas.

De las 29 entierros clandestinos, comentó que han exhumados 143 cuerpos de los que 69 han sido identificados y entregados, por lo tanto todavía quedan pendientes 72, lo cual atribuye a que no hay todo lo que se requiere para avanzar en rubro, ejemplo de ello es que la Fiscalía no tiene un antropólogo, lo que es sumamente indispensable.

Jara Montes, añadió que el informe preliminar de todo lo recabado les indicaron que saldrá entre marzo y abril y, con ello, las acciones que les solicita la ONU para esclarecer las desapariciones.

https://www.eloccidental.com.mx/local/personal-de-la-onu-se-reune-con-colectivos-de-familiares-desaparecidos-en-nayarit-7496302.html

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Migración no reporta casos COVID, pero documentos revelan 52 contagios

Cuartoscuro

Manu Ureste y Alberto Pradilla/ ANIMAL POLÍTICO

México deportó a miles de personas desde el inicio de la pandemia sin hacerles PCR, el INM reconoce que solo realizó 78 pruebas.

En lo que va de la pandemia, el Instituto Nacional de Migración (INM) no ha reportado de manera oficial cuántos casos de COVID se han registrado en sus centros de detención. Incluso, en foros públicos negó la existencia de contagios aún cuando estos ya se estaban produciendo.

Sin embargo, documentos a los que Animal Político tuvo acceso por transparencia revelan que van al menos 52 migrantes a los que se les detectó el coronavirus al interior de estaciones migratorias y que la transmisión al interior de las estaciones migratorias comenzó en junio, cuando la institución que dirige Francisco Garduño negaba en público los casos.

A pesar del tamaño de la pandemia en México -más de un millón de casos confirmados y más de 100 mil muertes por el virus-, el INM informó a este medio que, al corte del 26 de octubre pasado, la Secretaría de Salud apenas ha hecho 78 pruebas PCR a migrantes que están detenidos en estaciones y en centros provisionales repartido por todo el país.

Pues bien, de esas 78 pruebas, 52 fueron positivas; casi el 70%.

Mientras que solo 9 fueron negativas y 17 resultaron no concluyentes.

México es uno de los países del mundo con una positividad más alta, de más del 40%, cuando la OMS recomienda una tasa del 5%. Estas cifras se explican por las pocas pruebas realizadas y la política de centrarse exclusivamente en las personas con síntomas.

Para poner en dimensión la escasez de test practicados al interior de los centros de detención: entre abril y septiembre, según la Unidad de Política Migratoria, fueron detenidos 40 mil 362 extranjeros y deportados 16 mil 365. De estos últimos, todos pasaron por un arresto y una reclusión al interior de la estación migratoria. Sin embargo, Salud solo realizó 78 pruebas, de las que la mayoría resultaron positivas. Es decir, que miles de foráneos, en su mayoría centroamericanos, fueron devueltos a sus países sin saber si eran positivos o no.

El protocolo para determinar si había contagios al interior de las estaciones migratorias se limitaba a unos cuestionarios en los que se preguntaba al migrante por sus síntomas y sobre si había visitado recientemente China o Hong Kong. Este fue el protocolo empleado en mayo con cuatro menores de edad devueltos a Guatemala y a los cuales la prueba realizada en su país resultó positiva.

Animal Político consultó al INM sobre la razón por la que no se reconocieron estos casos y cómo se podía garantizar que las personas deportadas no estaban contagiadas, pero al cierre de la edición no había recibido respuesta.

En Veracruz la mayor parte de los casos positivos

En casi siete meses de pandemia, el INM únicamente registró 52 casos positivos a COVID-19. De estos, la mayoría se registraron en la Estación Migratoria de Acayucan, en Veracruz, con 18. Las pruebas se aplicaron entre el 15 de junio y el 21 de octubre pasado, cuando solo en ese día se confirmaron 10 casos.

En Chiapas, en la Siglo XXI de Tapachula, la estación migratoria más grande de México, suman siete contagios confirmados, mientras que en la de Palenque, suman otros 5.

En la estación migratoria de San Luis Potosí, suman 6 casos; en ‘Las Agujas’ de Iztapalapa, en la Ciudad de México, van 4; en la de Pachuca, Hidalgo, suman otros 4 casos; en la de Piedras Negras, Coahuila, 3 casos; y en la de Gómez Palacio, Durango, otros 2 casos.

En los centros de detención de Aguascalientes, Chihuahua, y Puebla, también se registró un caso confirmado de COVID1-19 en cada una.

Estos datos oficiales contrastan con lo dicho públicamente por funcionarios del Instituto y por el propio INM a nivel institucional, que han reiterado la inexistencia de contagios entre la población migrante bajo su custodia y responsabilidad.

Por ejemplo, el pasado 6 de agosto, el INM subrayó por medio de un comunicado oficial que no tenía registro “de algún caso de contagio de COVID-19 entre la población migrante alojada en estaciones migratorias, o estancias provisionales”.

Sin embargo, según la respuesta del propio INM a través de transparencia, para ese 6 de agosto ya tenía confirmados al menos 5 casos en sus diferentes centros de detención. Es decir, sí tenía registro de casos cuando informó públicamente de lo contrario.

Incluso, días después de ese 6 de agosto, el INM registró otros 7 casos confirmados, aunque en sus comunicados posteriores no publicó este dato. Como tampoco lo ha hecho para ninguno de los 52 casos que lleva registrados en total, a pesar de que organizaciones civiles defensoras de migrantes, como Sin Fronteras o el Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI), le han pedido en múltiples foros que transparente la información sobre cuántas pruebas PCR ha realizado a la población migrante detenida.

Otro ejemplo. El pasado 12 de mayo, Carlos Bojórquez, subcomisionado del INM, también dijo en una reunión virtual con diputados que en las estaciones migratorias no existía “ni un solo caso” de infecciones por Covid.

Aunque en este caso hay un matiz: para esa fecha aún no se había realizado ni una sola prueba PCR en las estaciones migratorias. Y sin pruebas, en efecto, lo lógico es que no hubiera “ni un solo caso” de infecciones, como presumió el funcionario federal.

De hecho, la primera prueba PCR en las estaciones y centros de detención del INM no se hizo hasta el 20 de junio pasado, cinco meses después del arranque de la pandemia y cuando ya sumaban en México más de 175 mil casos confirmados y 20 mil 781 muertes a causa del virus.

Falta de transparencia

Desde el momento en el que comenzó la pandemia, las organizaciones que defienden los derechos de los migrantes alertaron que los centros de detención eran espacios donde el riesgo de contagio era elevado. Desde el 20 de marzo Estados Unidos cerró la frontera y comenzó a aplicar el Título 42, que permite expulsar a los migrantes que tratan de cruzar irregularmente la frontera sin darles opción a pedir asilo.

De este modo, cientos de centroamericanos fueron devueltos a México, que tenía que gestionar los extranjeros a los que el INM detenía más los que le entregaba Washington.

La falta de medidas sanitarias al interior de las estaciones migratorias provocó protestas en lugares como Piedras Negras, Coahuila; Villahermosa y Tenosique, Tabasco. En abril,

A partir de este momento se inicia una política de vaciado de las estaciones migratorias. En marzo había en los 65 centros de detención para migrantes 3 mil 759 personas encerradas. Para finales de abril, este número se redujo a 106, según informó el INM. Sin embargo, a partir de junio las cifras volvieron a incrementarse.

La falta de transparencia del INM durante todo este período ha sido denunciada por organizaciones civiles y por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), que emitió diversas recomendaciones alertando sobre la falta de medidas de higiene al interior de los centros de detención.

Esta institución detectó el primer caso de fallecimiento en septiembre: se trató de un salvadoreño que murió en un hospital de la Ciudad de México tras pasar varios días al interior de la estación migratoria de Iztapalapa.

Durante todo este tiempo, el INM aseguró cumplir las normas de higiene para prevenir los contagios. Sin embargo, organizaciones sociales denunciaron que la institución incumple el mandato judicial para seguir las recomendaciones internacionales y ocupar alternativas a la detención.

https://www.animalpolitico.com/2020/11/mexico-deporto-miles-en-pandemia-sin-hacerles-pruebas-covid-migracion-solo-hizo-78/

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Encuestas internas revelan racismo generalizado dentro de Naciones Unidas

Personal de las Naciones Unidas en Ginebra durante una protesta ante el Palacio de las Naciones, su sede en la ciudad suiza. Foto: ONU

Por Thalif Deen
NACIONES UNIDAS, Aug 21 2020 (IPS)

Mientras continúa predicando enérgicamente las virtudes de la igualdad, defendiendo la igualdad de derechos para todos, sin distinción de raza, sexo, origen, lengua o creencias, la Organización de las Naciones Unidas subraya su condena al racismo y a toda expresión de discriminación racial en el mundo. Sin embargo, sondeos internos emborronan esa imagen.

¿Qué tan hipócrita es cuando el racismo asoma su feo rostro en su propio patio, particularmente en Ginebra que, irónicamente, es el hogar del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh)?

Algunas de esas preguntas fueron respondidas en una encuesta a más de 688 empleados de la ONU en Ginebra, que arrojó datos sorprendentes que reafirman el hecho, largamente sumido en la opacidad, de que «el racismo existe dentro de las Naciones Unidas».

La encuesta reveló que «más de uno de cada tres miembros del personal ha experimentado personalmente la discriminación racial y/o ha sido testigo de cómo otras personas sufren discriminación racial en el lugar de trabajo. Y dos tercios de los que experimentaron racismo lo hicieron por motivos de nacionalidad».

Una encuesta separada realizada por el Sindicato del Personal de la ONU en Nueva York fue igualmente reveladora.

Según sus hallazgos,  59% de los encuestados dijo que «no sienten que la ONU aborde de manera efectiva la justicia racial en el lugar de trabajo, mientras que cada segundo entrevistado señaló que no se sienten cómodos hablando sobre la discriminación racial en el trabajo».

Mientras tanto, la Secretaría General de la ONU en Nueva York reaccionó titubeante y sin gloria, con el abrupto retiro de su propia encuesta en línea sobre racismo, en la que pedía a los empleados que se identificaran como «negros, morenos, blancos, mestizos / multirraciales o  cualquier otro».

Pero la más ofensiva de las categorías enumeradas en la encuesta fue «amarillos», una descripción racista occidental de larga data de los asiáticos, incluidos japoneses, chinos y coreanos.

Un mensaje, que no incluyó disculpas, se envió por correo electrónico a los empleados el 19 de agosto que se limitaba a decir: «La Encuesta de las Naciones Unidas sobre el Racismo se ha desconectado y será revisada y reeditada, teniendo en cuenta las preocupaciones legítimas expresadas por el personal».

Los resultados de la encuesta de Ginebra también revelan:

  1. Entre los que experimentaron o presenciaron racismo, la mayoría del personal indicó que la discriminación racial afectaba las oportunidades de promoción profesional. Un número importante de funcionarios también indicó que la discriminación racial se manifestaba en forma de abuso verbal y exclusión de eventos laborales, como toma de decisiones, capacitaciones, misiones, asignaciones, etc.
  2. Un gran número de personas que experimentaron o presenciaron discriminación racial, acoso o abuso de autoridad indicaron que no tomaron ninguna medida. La falta de confianza en los mecanismos a los que recurrir en la organización se citó como la razón más común. Muchos también declararon que temían represalias.
  3. Los entrevistados creían que el racismo debía abordarse de diversas formas. Estos incluyen responsabilidad y tolerancia cero, capacitación y sensibilización, mayor transparencia en la contratación, mayor diversidad y un diálogo más abierto sobre el tema.

Prisca Chaoui, secretaria ejecutiva del Consejo de Coordinación del Personal de la Oficina de la ONU en Ginebra (ONUG), con 3500 miembros, dijo a IPS: «Creemos, como sindicato del personal, que ya es hora de que la organización luche seriamente contra el racismo generalizado y discriminación”.

“Esto significa una mayor responsabilidad y una política de tolerancia cero hacia cualquier acto racial», subrayó.

La dirigente sindical indicó que “nos complace ver que la administración de la ONU está dispuesta a abordar este problema y, como sindicato del personal, estamos listos para ayudar a proponer medidas serias que vayan más allá de las palabras vacías y conduzcan a un cambio real para que la ONU demuestra que es capaz de defender los principios que predica al mundo en general».

Pero pese a ese elemento alentador, destacó que «nos preocupa que muchos casos de racismo sigan sin denunciarse debido a la falta de confianza del personal en los mecanismos de recurso existentes y al temor a represalias».

«Las conclusiones de la encuesta confirman que el racismo existe dentro de las Naciones Unidas, como ya declaró  el secretario general António Guterres. También muestran que los supervisores y los administradores superiores tienen un papel importante que desempeñar, al igual que todo el personal, para abordar este problema», añadió Chaoui.

La responsable gremial aseguró que los resultados de la encuesta «orientarán nuestras interacciones con la dirección en el lugar de destino y mundialmente. También se utilizarán para ayudar al Consejo a proponer a la alta dirección de la ONUG una estrategia para luchar contra el racismo en el lugar de trabajo».

Patricia Nemeth, presidenta del Sindicato del Personal de las Naciones Unidas, indicó que ese gremio realizó su propia encuesta entre los 6500 afiliados en la sede en Nueva York y los 20 000 del personal local en las operaciones de mantenimiento de la paz en todo el mundo. El sondeo tuvo como título “Encuesta para tomar el pulso sobre la justicia racial”.

Explicó que el asesinato del afroamericano George Floyd el 25 de mayo en Estados Unidos, que se sumaron a otros casos de violencia racial en diferentes partes del mundo, «reabrieron las heridas de la injusticia racial que afligen al país anfitrión y el mundo en su conjunto».

La ONU, señaló, tiene un marco normativo para abordar la discriminación racial dentro de la organización, pero aún queda mucho trabajo por hacer, como reconoció Guterres el 4 de junio, en una carta al personal sobre el tema.

«Con este espíritu, el Sindicato del Personal se compromete a servir como plataforma para el progreso hacia una mayor inclusión, diversidad, dignidad y justicia social tanto dentro como fuera de la ONU», declaró Nemeth, quien también es vicepresidenta de Condiciones de Servicio de la Coordinadora Comité de Asociaciones y Sindicatos Internacionales del Personal (CCISUA, en inglés).

La encuesta en Nueva York, explicó, tenía como objeto el proporcionar al Sindicato del Personal una mejor comprensión de la situación actual con respecto a la injusticia racial dentro de la Secretaría General de las Naciones Unidas y ayudará a determinar «cómo nosotros, como personal, podemos contribuir a realizar mejoras y también contribuir a debates sobre políticas más amplios» .

La encuesta combinó preguntas sobre la discriminación racial en el lugar de trabajo en todas sus formas. Entre ellas, afirmó Nemeth, destacaron «preguntas sobre su propia experiencia con la discriminación racial; y preguntas específicas sobre la discriminación contra los afrodescendientes, que es un foco de preocupación clave en nuestro lugar de destino en este momento».

Las respuestas recibidas incluyeron:

  1. El 44% de los encuestados señaló que no existe una diversidad racial adecuada dentro de su departamento y 46% señaló que sienten que el personal afrodescendiente no está representado adecuadamente dentro de su departamento.
  2. El 43% de los encuestados señaló que ha experimentado acoso o intimidación en el lugar de trabajo como resultado de su raza.
  3. Los miembros del personal han experimentado actos de discriminación racial en el lugar de trabajo, principalmente en el tono y el lenguaje que se les ha tratado, en los procesos de selección y promoción y en reconocimiento de su autoridad y grado. Cuando se trata de presenciar conductas racistas hacia otros, el orden sigue siendo el mismo, pero en un porcentaje más alto.
  4. El personal de Nueva York agradecería que la Organización garantizara la diversidad en los puestos con autoridad; establecer un canal anónimo para denunciar la discriminación racial; y garantizar la diversidad racial en las oficinas ejecutivas y de recursos humanos y las oficinas que se enfrentan al personal en el sistema de justicia formal e informal, para que los miembros del personal se sientan seguros al compartir sus preocupaciones y confiados en que serán comprendidos y tomados en serio.
  5. Los encuestados creían que el racismo debía abordarse de diversas formas. Estos incluyen capacitación y sensibilización, mayor transparencia en la contratación, necesidad de acción en lugar de palabras, creación de espacios de trabajo seguros e inclusivos, comprensión del racismo estructural y sistémico.

Nemeth subrayó a IPS que los resultados de la encuesta permitirán al grupo de coordinación del sindicato del personal sobre justicia racial planificar acciones posteriores adaptadas a las necesidades específicas de la comunidad de personal de la ONU en Nueva York.

“Ya hemos iniciado una serie de charlas de expertos que tienen como objetivo proporcionar un contexto histórico sobre la escala y la gravedad de la trata transatlántica de esclavos, el significado y la persistencia del racismo sistémico, pero también la destacada riqueza y contribución cultural de la diáspora africana en el mundo», detalló.

A pesar de las dificultades inherentes causadas por el distanciamiento social, dijo, «continuaremos encontrando formas creativas de alentar a los colegas a tener conversaciones difíciles que nos permitan superar el desafío del racismo en el lugar de trabajo».

Mientras tanto, en su carta al personal de la ONU de junio,  Guterres aseguró que  «la posición de las Naciones Unidas sobre el racismo es muy clara: este flagelo viola la Carta de las Naciones Unidas y degrada nuestros valores fundamentales.

“La encuesta ha demostrado que existe un problema, y ​​no solo por el color de la piel sino principalmente por la nacionalidad, que para una organización llamada Naciones Unidas es preocupante «, aseguró a IPS Ian Richards, expresidente del Comité Coordinador de Asociaciones y Sindicatos Internacionales del Personal y economista de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Unctad), con sede en Ginebra.

Por lo tanto, para solucionar este problema, a su juicio la administración debe reconocer que cada país, cultura y lugar de destino experimenta el racismo en diferentes formas, ya sea vinculado a la esclavitud, el colonialismo, la inmigración, las rivalidades nacionales o los conflictos. Y cada uno de ellos necesita su propio tratamiento.

«Esperamos trabajar con el secretario general para resolver este problema», afirmó Richards.

T: MF

El artículo Encuestas internas revelan racismo generalizado dentro de Naciones Unidas fue publicado originalmente en IPS Agencia de Noticias.