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Recortan presupuesto para atender la violencia de género en Colima

Foto: Diario Avanzada

Heidi de León Gutiérrez / Diario Avanzada

Colima, México, Avanzada (29/11/2021).- Para el siguiente año, el Gobierno del Estado contempla una disminución de recursos para atender la violencia de género en el estado, según el proyecto de presupuesto para el 2022 que analizan los diputados locales.

La propuesta que cabildea la comisión de Presupuesto, contempla un recorte de un millón de pesos para el Centro Estatal para la Prevención y Atención a la Violencia Familiar (CEPAVI) y también se plantea un decremento del 50 por ciento en relación con lo presupuestado para este año en el Instituto Colimense de la Mujer.

El documento propone que para el 2022 se le asignen recursos al CEPAVI por el orden de los 3 millones 520 mil pesos, cuando este año se le etiquetaron 4 millones 413 mil 909 pesos. El CEPAVI se encarga de brindar atención integral y especializada a las personas receptoras y generadoras de violencia familiar.

En el proyecto de presupuesto aparece una disminución considerable para el Instituto Colimense de la Mujer, pues de una asignación de 11 millones 796 mil 043 pesos se pasará a 5 millones 976 mil 476 pesos.

Colima, es un estado con graves problemas de violencia de género. Las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reporta 360 denuncias por violencia dentro de los hogares colimenses al mes, es decir, 12 denuncias diarias.

El pasado 25 de noviembre, una mujer fue asesinada en el municipio de Manzanillo. El cadáver de la víctima presentaba heridas en la cabeza. Ese mismo día, la gobernadora, Indira Vizcaíno Silva sostuvo que una de las prioridades de su gobierno consistirá en garantizar la seguridad de las mujeres, sin embargo, en el proyecto de presupuesto para el próximo año, se contempla un recorte presupuestal para el CEPAVI y el ICM.

https://www.diarioavanzada.com.mx/?p=28273

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Feministas convocan a marcha por el “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer” (Nayarit)

Foto: Realidades de Nayarit

Mildra Benítez Robledo / Realidades de Nayarit

Tepic, Nayarit.- Miércoles 17 de noviembre del 2021.- En el marco del “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer”, el 25 de noviembre, se llevará a cabo a las 16:30 horas una marcha en la capital nayarita, convocada por colectivos feministas y feministas independientes, la cual comenzará en la glorieta Hermana Agua, ubicada en el Parque “La Loma”.

Así lo informó la feminista, Naomi de La Paz, quien explicó que el objetivo de esta actividad es visibilizar la violencia que se ejerce en contra de las niñas y mujeres, así como también los feminicidios que en su mayoría son perpetuados por el cónyuge, lo cual es sumamente preocupante, pues la pareja debería de ser una protección y no un peligro.

Por ahora hace un llamado a todas las mujeres a que se sumen a esta manifestación, misma que culminará frente a Catedral en donde se podrá denunciar a los agresores en el “tendedero” y además habrá micrófono abierto, para todas aquellas mujeres que quieran contar su experiencia o expresar lo que gusten en torno a esta problemática social.

Para concluir, Naomi de la Paz, añadió que han tenido acercamiento con los diputados, en donde se trató el tema de la despenalización del aborto bajo cualquier circunstancia, afirmando que el derecho a decidir solo debe de ser de ellas y de nadie más, ante ello, también este tema es una de las banderas de dicha marcha.

http://realidadessperiodico.com/98384/

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Violencia feminicida que en Oaxaca no puede detenerse; suman 79 mujeres asesinadas en 2021: GESMujer

Página 3 / Pedro Matías.

Historias de dolor que forman parte de un recuento de violencia feminicida que en Oaxaca no puede detenerse y que suman 79 mujeres asesinadas en 2021.

Oaxaca, Oax.- A plena luz del día fue ejecutada una mujer, otra fue asesinada con arma de fuego frente a los ojos de su hijo y una más fue degollada para simular un suicidio.

Estas son las historias de dolor más recientes y que forman parte de un recuento de violencia feminicida que en Oaxaca no puede detenerse y que suman 79 mujeres asesinadas hasta este martes nueve de noviembre de 2021.

El caso más reciente ocurrió este martes cuando Guadalupe M. C., de 46 años de edad, fue ejecutada alrededor de las 11:30 horas a un costado de la carretera federal 200 casi frente a la gasolinera G500 que se localiza en la colonia aviación, de Jamiltepec, en la región de la costa de Oaxaca.

De acuerdo con el seguimiento de violencia feminicida que realiza el Grupo de Estudios sobre la Mujer “Rosario Castellanos” (GESMujer), en los casi cinco años de gobierno del priista Alejandro Murat Hinojosa suman 574 mujeres asesinadas.

Violencia feminicida en Oaxaca no se detiene; van 79 feminicidios en 2021

Detalló que, de 79 mujeres asesinadas de manera violenta en este año, 20 oscilaban entre los 30 y los 44 años, quienes dejaron hijas o hijos en la orfandad.

Aclaró que “aunque la cifra es inexacta porque carecemos de una instancia oficial que se encargue de dar seguimiento y mucho menos de proporcionarles ayuda económica para tratar de compensar y atender lo que detona la ausencia de una jefa de familia”.

Reconoció que en el GESMujer tampoco ha sido posible acercarse a una cifra de huérfanos y huérfanas de la violencia feminicida porque se basan en las notas periodísticas y dependen de los datos que ahí se asientan.

Hicieron un llamado a las autoridades encargadas de prevenir nuevos feminicidios, pero también a las que están encargadas de investigarlos y sancionarlos, a que “dejemos de mirar el problema como una guerra de cifras y tratemos de atender toda la estela de dolor que la ausencia de cada una de las 79 niñas, adolescentes y mujeres asesinadas en este 2021 dejan en su familia, pero también el impacto que ello tiene en la sociedad”.

Consideran que mientras de manera oficial el tema se siga tratando como un hecho aislado, con temor a reconocer el alto número de feminicidios y tratando de justificar que son menos, las mujeres seguirán siendo asesinadas porque el único mensaje claro que existe es que su vida no importa.

Finalmente, destacaron que “la impunidad es un grave problema, pues a todas las violencias que sufren las niñas y las mujeres, se suma una violencia institucional que por acciones o por omisiones, es responsable de que la violencia feminicida se mantenga en nuestro estado”.

https://pagina3.mx/2021/11/violencia-feminicida-que-en-oaxaca-no-puede-detenerse/

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Terrible violencia contra mujeres en Mexicali, advierte Colectivo Morado (Baja California)

Lindero Norte / Antonio Heras.

*Incluye agresiones verbales, golpes, amenazas de muerte y hasta desapariciones

Mexicali.- El calvario de Aida Calderón inició en 2017 al morir su esposo y ganar un juicio civil pues recibió agresiones verbales y después físicas por integrantes de la familia del difunto hasta que fue desaparecida.

No puedo decir quien fue, solo que mi hermana está desaparecida a partir de esos episodios, dijo en entrevista.

Su hermana es integrantes del colectivo Madres Fuertes y Unidas que busca en Mexicali a sus víctimas y han logrado rescatar 3n vida a tres personas y han localizado los restos humanos de tres hombres.

Todo los avances se han hecho por nosotros, los colectivos, que hemos insistido en encontrarlos y aportar pruebas, en ellos tengo confianza, no en la Fiscalía General del Estado, dijo.

Es terrible la violencia contra mujeres en Mexicali en todos los status sociales, sobre todo por la violencia familiar, dijo Diana Patricia Solis, directora del Colectivo Morado,una instancia de la sociedad civil que asesora jurídica y sicológicamente a las víctimas.

Una de estas víctimas es la conductora de televisión Cristina González que presentó denuncias a penal contra su aún esposo por amenazas y lesiones.

La única manera de acabar con esto es que la mate, le dijo el esposo agresor al padre de la víctima que teme por su vida por lo que instaló cámara de vigilancia en su casa y la Fiscalía General del Estado le integró un botón de pánico en su teléfono celular.

La violencia duró años, décadas, se normalizó, dijo Cristina al tiempo de señalar que decidió denunciar por las golpizas que recibió por defender a su hijo mayor, después por las peleas de unos perros caseros y por cualquier cosa que no le gustara al señor.

Solis del Colectivo Morado advirtió sobre el número de llamadas por día que recibe la Dirección de Seguridad Pública de Mexicali que en verano oscilan entre las 70 y 80 por día.

De acuerdo a la DSPM durante la pandemia se incrementó el maltrato a niñas, niñas y adolescentes de la capital de Baja California.

El Centro de Atención a Víctimas de la Violencia Intrafamiliar la droga barata, la que se quema, genera problemas terribles de violencia doméstica.

Dijo que en 2019 atendieron a 27 a familias con problemas de violencia, en 2020 a 34 núcleos familiares y 37 en el primer semestre de 2021

https://linderonorte.wpcomstaging.com/2021/07/08/terrible-violencia-contra-mujeres-en-mexicali-advierte-colectivo-morado/

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Familias desplazadas por violencia en Teocaltiche, Jalisco

Foto: Jorge Alberto Mendoza

Lauro Rodríguez / El Diario NTR

Hace justamente tres semanas comenzó el exilio de centenas de habitantes de comunidades rurales de Teocaltiche en su colindancia con el estado de Zacatecas. El crimen organizado y la disputa de la plaza entre los delincuentes, los orillaron a dejar sus viviendas para evitar quedar entre el fuego cruzado o que la escalada de la violencia criminal los alcanzara de una u otra forma.

Fueron refugiados en las casas pastorales de la Iglesia Católica en la comunidad de Mechoacanejo, aun en territorio de Teocaltiche. El enfrentamiento que detonó el desplazamiento forzado fue uno registrado el 7 de mayo que dejó como saldo una persona fallecida, pero testimonios de los pobladores, afirman que los tiroteos eran constantes durante esa semana.

El gobierno del estado brilló por su ausencia y fue hasta el lunes 10 de mayo, tres días después, que el gobernador Enrique Alfaro Ramírez anunció que, desde ese momento, reforzarían la seguridad para garantizar un regreso seguro de los pobladores a sus hogares. En ese entonces, reconoció que en ocho comunidades existía la amenaza latente de que continuaran los enfrentamientos entre cárteles.

Días después, los pobladores acudieron a Guadalajara para manifestarse y aseguraron que la supuesta seguridad que el Estado garantizó, no existía, por lo que no veían posibilidades de comenzar con un retorno ya que el temor persistía.

Pese a ello, el Estado refutó al afirmar que el operativo era exitoso y que, incluso, ya había comenzado el retorno de algunas familias.

https://www.ntrguadalajara.com/post.php?id_nota=166873

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Con menos clientes y más violencia, así el trabajo sexual durante la pandemia (Ciudad Juárez)

Las mujeres, hombres y trans que viven del comercio sexual en Ciudad Juárez enfrentan una de sus peores crisis económicas debido a que la pandemia redujo a sus clientes y sus ingresos, situación que los obligó a ceder en prácticas que elevan su vulnerabilidad y precariedad

TEXTO: KAREN CANO / FOTOGRAFÍAS: REY R. JAUREGUI / LA VERDAD

Ciudad Juárez– Es de noche y ‘Alexa’ de 27 años se encuentra parada en la banqueta de una calle en el Centro Histórico de la ciudad, donde lleva horas a la espera de su primer cliente de la jornada, que “no cae”.

Comenta lo irónico que es estar más “tapada de la cara” que del cuerpo.

Se quita el tapabocas y es entonces cuando un hombre, que ya había pasado de largo, regresa y se acerca para preguntarle, desde el automóvil, el precio de sus servicios sexuales.

“Le digo: ‘¿por qué no me quisiste con cubrebocas?’ y me dice: ‘porque ya te lo quitaste y vi que si estás bonita’, cuenta la mujer trans, “y no es el único, nadie nos quiere con cubrebocas, los empezamos a usar porque nos lo pedía la policía”.

Desde hace seis años, Alexa vive del comercio sexual, pero con la expansión de la pandemia sus clientes y ganancias se redujeron a menos de la mitad. Así como ella, son muchas personas, entre mujeres, hombres y trans, dedicadas a esta actividad en la ciudad que han sobrevivido con ingresos mínimos, en la primera línea de riesgo, por el contacto físico imposible de evitar en el trato al cliente.

No hay un número determinado de personas en la actividad; sin embargo, la activista Deborah Álvarez Fernández, del Colectivo Fanny, que trabaja por los derechos de quien ejerce el comercio sexual, considera que deben ser miles en esta frontera; mientras que la asociación civil Programa Compañeros, asegura que atendió a poco más de 800 durante este periodo pandémico, dándoles atención médica y kits de protección, así como haciendo pruebas rápidas.

Trabajadoras sexuales en el Centro Histórico estiman que al menos en las calles del primer cuadro de la ciudad hay unas 200. Autoridades de Salud reportan que desconocen cuántas personas se dedidan al trabajo sexual, ni siquiera en estos meses de pandemia dieron seguimiento a quienes se dedican a esta actividad.

“Supe, por ellas mismas, de unas 8 que murieron por el COVID-19, pero no sabemos casi nada”, comenta a su vez María Elena Ramos Rodríguez, del Programa Compañeros.

Al ejercer en la clandestinidad, las mujeres, hombres y trans no reciben ningún apoyo gubernamental derivado de la contingencia de salud, ni tampoco ninguna protección. Además, el sector fue seriamente afectado por el cierre de hoteles, bares y cantinas, así como por las restricciones de sana distancia que dejaron por unos meses las calles vacías.

Todos estos factores han derivado en que tomen una serie de riesgos que aumentan su vulnerabilidad, ante posibles abusos no sólo de los clientes, sino también por parte incluso de elementos policiacos.

ENTRE EL ACOSO Y LA PRECARIEDAD

“Las compañeras dicen que el tapabocas nos pone feas, que no se te ve la cara. Pero todas lo empezamos a usar porque sino nos iba a llevar la policía, nos decían que nos iban a dar quien sabe cuántos días de arresto, incluso una vez me pararon a mí y a una amiga cuando ya íbamos a nuestra casa”, relata Nancy, de 39 años.

La vigilancia por parte de las autoridades, en el cumplimento de estas normas de seguridad y salud, se convirtió muy pronto en acoso, explica.

“Esperaban a los clientes afuera, varias veces me tocó que los vi saliendo y ya estando afuera los regañaban por no estar en casa, y les quitaban el dinero que traían; y esos son clientes que ya no volvieron, nunca, aunque tuvieran muchos años viniendo, perdí varios así estos meses”, dice.

A diferencia de Alexa, quien trabaja en la calle, de noche y solamente los fines de semana, Nancy tiene como centro laboral los cuartos de un hotel en la zona centro, donde ejerce desde hace 16 años.

Manifiesta que el trabajo es distinto, según el horario o el lugar en el que se práctique, aunque los riesgos son similares, al igual que la precariedad.

“No usaba gel antibacterial al principio, porque estaba muy caro, y pues usaba toallitas húmedas, la verdad es que las habitaciones no se prestan para mucho, y si en un rato un cliente me daba dinero, pues mejor me lo quedaba a gastar en gel”, dice Nancy.

Alexa refiere que sus clientes son muy insistentes con besarla en la boca y, de hecho, aun cuando por lo regular ella se niega, la escasez de clientes y su precaridad la hacen ceder a esto y a otras cosas.

“Yo tenía mi meta de ganar 2 mil pesos por noche”, relata, “con la pandemia tuve que conformarme con juntar 800, porque igual podía estarme más horas, pero no iba a conseguir más”.

Otra cosa que por lo general realizan, explica Nancy, es cobrar por adelantado; pues de lo contrario se corre el riesgo de que los clientes las violenten o les nieguen el pago.

“Hasta en eso tuvimos que cambiar, si te decían que después, después (el pago). En la pandemia uno me llevó muy lejos, y cuando era momento de pagarme me dijo que se dio cuenta que no traía dinero y ni siquiera quería regresarme al Centro”, relata. “Lloré, para que me quisiera regresar, como 3 horas, no quería, no traía dinero yo tampoco, al final me dijo que sí, pero que tenía que volverle sexo al regresar”.

Debido a sus condiciones de precaridad económica que arrastró la pandemia del COVID-19, las personas cedieron a romper sus propias reglas de seguridad. Comenzaron a subirse a automóviles de sus clientes, pese al riesgo de que ser abandonadas en calles desconocidas o peligrosas, a ser golpeadas o asaltadas; también, les abrieron las puertas de sus casas.

“La de compañeras que nos ha tocado ver regresar a pie, al centro, sin dinero porque el cliente no les pagó”, dice Alexa.

La mujer trans cuenta que hace unos meses enfermó de COVID-19 y relata que está segura que fue una compañera trabajadora sexual quien la contagió.

“Se veía enferma, yo le dije que se fuera, pero no quiso, dijo que tenía que hacer unos pagos y necesitaba el dinero. Yo me sentí mal después de ese día y tuve COVID-19, me aislé, no volví a trabajar hasta que pasó el tiempo que dice la Secretaría de Salud que debes de estar aislada. Cuando regresé ella jamás volvió, y siempre estaba ahí”, relata.

Entre trabajadoras sexuales, cuenta, no se confían demasiado; es muy común que fuera del lugar donde se ofrecen no se hablen, a veces, dice, ni siquiera se saben el nombre real de la que está al lado. Tuvo la inquietud de ir a buscar a su compañera para saber si estaba bien, pues recordaba un par de veces haberse ofrecido a dejarla cerca de su casa en servicio Uber.

Pero no sabía exactamente qué casa era, ni tampoco estaba segura si vivía con alguien o si su familia sabía a qué se dedicaba.

“Espero que se haya conseguido un hombre muy rico y se haya casado y que por eso no haya vuelto”, dice y sonríe.

DOBLE VIDA INVISIBILIZADA

María Elena Ramos, directora del Programa Compañeros, comenta que, de noviembre del 2020 a marzo del 2021, han atendido a 831 personas trabajadoras sexuales, proporcionándoles pruebas VIH gratuitas, kits de protección para el COVID-19, algunas despensas y chequeos médicos.

Esta organización civil es básicamente la única que ha mantenido por 35 años contacto directo no sólo con trabajadoras sexuales en Ciudad Juárez, sino también con población con VIH o Sida, personas que viven en situación de calle y personas que cuentan con adicciones.

A través de esta se busca impedir la propagación del virus en mención, regalando condones, jeringas para los que utilizan drogas inyectables y haciendo pruebas rápidas para que conozcan su estado de salud.

No obstante, la cantidad de trabajadoras sexuales atendidas por Compañeros no es ni de cerca la cantidad total de personas que se dedican a ello en la ciudad, pues es una población difícil de contabilizar; no solo por ser una práctica no regulada legalmente, sino también por la carga moral que conlleva ante la sociedad. La mayoría llevan una doble vida, o ni siquiera se asumen como tal.

“Esta situación se vuelve muy compleja a la hora de iniciar la protección de estas mujeres. Si estuvieron paradas todo el día fuera de un hotel y ninguno llega, cuando llegue uno lo que va a hacer es tratar de convencerlo, si el cliente no quiere usar condón, acceden, si se quiere quitar el cubrebocas, igual, porque necesitan el dinero”, explica.

Además, señala que entre ellas las condiciones son distintas. Pues hay desde las que pueden cobrar hasta 5 mil pesos por un servicio, hasta las que pueden cobrar 50 o 10 pesos por alguna práctica sexual en medio de la calle.

“También están las que no se asumen como trabajadoras sexuales porque lo hacen sólo esporádicamente, cuando requieren de un dinero extra. En la pandemia, al quedarse sin trabajo, algunas tuvieron que dedicarse de lleno a ello”, apunta.

Además, al no poder salir de casa, hubo quienes iniciaron a ofrecer servicios a través de internet, o en clasificados de periódicos.

“Yo hice lo del internet, pero no me gusta, es muy riesgoso. Además, siempre quieren ir a tu casa, y eso es peligroso, es raro el que te dice que te lleva al motel, siempre te preguntan si tienes donde. Cuando los he recibido en la casa siempre escondo el dinero”, cuenta Nancy.

Al no tener un registro de cuantas son, y siendo las modalidades tan diversas, es imposible determinar cuántas pudieron verse visto afectadas por el virus, o cuántas murieron al haber sido contagiadas trabajando, afirma María Elena.

CAMBIÓ EL TRABAJO, AUMENTÓ EL COMERCIO

La plaza del monumento de Benito Juárez es conocida por las personas que saben sobre el trabajo sexual como el punto de encuentro específicamente de hombres que ofrecen sus servicios.

Deborah Álvarez Fernández, activista por los derechos humanos de la comunidad LGBTT, de personas con VIH y de las trabajadoras sexuales, así como miembro del Colectivo Fanny, se jacta de conocer a todas las personas que se hacen visibles ofreciendo servicios en el Centro Histórico.

“Vivo en un sector donde trabajan personas trabajadoras sexuales, todas me conocen, donde me ven me gritan y saludan” dice. “Hace poco fui al monumento y se me acercaron unos muchachos a preguntarme qué estaba buscando, no me conocían ni yo tampoco, hay muchas caras nuevas, no nada más ahí, en todos lados, pero me llamó la atención ese día en especial”.

Ella también ejerció el trabajo sexual, aunque ahora se dedica de lleno a visibilizar los derechos de esta población, a la que se han sumado migrantes que están de manera temporal en Ciudad Juárez mientras cruzan a Estados Unidos.

SIN MIRAS A REGULACIÓN Y SEGURIDAD

María Elena Ramos recuerda qué de todas las administraciones municipales recientes, la única que ha tenido alguna intención de regular el servicio, fue la de Héctor Murguía Lardizábal.

“Tenía una idea de poner una zona de tolerancia, pero él tenía una visión recaudadora del tema”, explica. Debido a eso, la propuesta no prosperó.

En la actual administracón municipal, ni siquiera se ha tocado el tema, posiblemente por la carga moral que el asunto representa, comenta.

“Son temas que confrontan mucho a las personas y no se permiten entender que con o sin el consentimiento de las autoridades y de la sociedad, pues se va a dar”, señala.

En medio de este vacío y a las condiciones que enfrentan, para Nancy y Alexa, la regulación de su actividad o la conformación de una red oficial de trabajadoras sexuales en activo es algo consideran nunca verán.

“Lo hemos estado queriendo hacer, pero las trabajadoras sexuales son, o somos, muy individualistas”, dice Alexa. Mientras que Nancy señala que las condiciones personales varían de una a otra, pues algunas prefieren no ser reconocidas oficialmente como tales, o poseen problemas de adicciones muy fuertes.

Todo ello dificulta la regulación de la actividad, y por ende, mantiene en la clandestinidad y en el riesgo latente a quienes la practican.

 

Con menos clientes y más violencia, así el trabajo sexual durante la pandemia

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Estudiantes respaldan a Estefanía y exigen a la UADY espacios sin violencia (Yucatán)

Claudia Arriaga / Haz Ruido

Al grito de “¡la UADY no me cuida, me cuidan mis amigas!”, las jóvenes protestaron en las puertas de la Facultad de Medicina tras darse a conocer el caso de abuso sexual.

Mérida, Yucatán, 31 de marzo del 2021.- Estudiantes de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) protestaron a las puertas de la Facultad de Medicina en respaldo a la joven Estefanía Balam Campos, quien denunció que durante sus prácticas profesionales en el Centro de Rehabilitación Arca de Noé fue víctima de abuso sexual. Además, exigieron a las autoridades académicas que tomen acciones que garanticen espacios seguros de cualquier violencia de género contra las mujeres.

Una de las estudiantes que acudió a apoyar a sus compañeras enfatizó que buscan visibilizar la violencia que viven cuando estudian, la cual muchas veces no denuncian por vergüenza y miedo.

“A toda la sociedad le pido que tenga empatía, porque el hecho de que ustedes o sus familias no vivan esto, no quiere decir que no exista. Lo estamos visibilizando porque nuestras compañeras sienten que las van a rechazar y criticar como muchos de ustedes han hecho”, explicó.

Lamentó que para muchas personas estos temas no son relevantes y se burlan. “Que piensen si es justo que por venir a estudiar y superarnos tenemos que pasar por todo esto, yo creo que no”, abundó.

Al grito de “¡la UADY no me cuida, me cuidan mis amigas!”, las jóvenes instalaron un tenedero a la puerta de la Facultad. Además, recordaron que la Universidad no solo ignora sus denuncias, sino que contribuye a revictimizarlas cuando en lugar de solucionar el problema, son ellas las que tiene que esconderse.

“No es justo que mis sueños se trunquen por alguien que me acosa, por un directivo, un secretario o una persona que simplemente me violenta. Exijo servicios sociales dignos de sentirnos seguras y no simplemente nos muevan de un lugar por el cual luchamos, en una institución en la cual nosotras luchamos por mantener un promedio alto”, comentó otra estudiante.

Sobre el caso de Estefanía Balam, la UADY informó que después de hacerse público, terminó la relación con el Centro de Rehabilitación Arca de Noé y que interpuso una denuncia ante la Fiscalía de Yucatán.

Sin embargo, la joven exhibió en redes sociales que el director de la Facultad de Medicina, Carlos José Castro Sansores, lejos de darle seguimiento al caso respondió que como era alumna egresada ya no era de su competencia. De nada sirvió que la joven pidiera ayuda hace dos años, cuando ocurrieron los hechos, pues la docente encargada de las prácticas profesionales, María del Rosario Barradas Castillo, la ignoró.

https://www.hazruido.mx/reportes/estudiantes-respaldan-a-estefania-y-exigen-a-la-uady-espacios-sin-violencia/

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Protestan mujeres contra la violencia en Tlaxcala

Fabiola Vázquez / El Sol de Tlaxcala

Cientos de mujeres alzaron la voz para pedir un alto a la violencia de género en la entidad, exigir sean respetados sus derechos y cesen los feminicidios, pero en su trayecto dejaron pintas en la infraestructura histórica de la capital.

La tarde de este ocho de marzo, Tlaxcala se unió a las protestas para evidenciar las desigualdades que vive este género, de ahí que un nutrido grupo marchó por el Día Internacional de la Mujer, la cual fue convocada por grupos, organizaciones y asociaciones.

Vestidas con prendas de color negro, el rostro cubierto, portando pañuelos verdes y morados, así como pancartas, las integrantes recorrieron la avenida Independencia hasta arribar al zócalo de Tlaxcala.

Durante el trayecto fue una manifestación pacífica, pero al llegar a la zona centro efectuaron pintas en las calles, así como en la fachada de la presidencia municipal de Tlaxcala, el Portal Grande y en el Palacio de Gobierno, monumentos emblemáticos de la arquitectura del estado.

Incluso, quisieron impedir a los medios de comunicación que les tomaran fotografías y las grabaran mientras pintaban con aerosol la infraestructura.

Por su parte, el gobierno estatal trató de impedir los daños al Palacio y asignó a diversas mujeres policías para replegar al grupo feminista.

A pesar de la valla humana a cargo de las policías, las feministas hicieron pintas en algunas zonas del Palacio de Gobierno, pero sin violencia física de ningún grupo.

Tras emitir diversos cánticos y lemas, efectuaron un ritual para recordar a las mujeres desaparecidas y asesinadas en la entidad y colocaron una ofrenda en la explanada frente al Palacio de Gobierno.

Más tarde, el grupo feminista leyó un pronunciamiento en el que pidieron la creación de refugios, casa de acogida y de medio camino para atender a mujeres que viven violencia de género y trata de personas.

Una fiscalía especializada en el delito de feminicidios; formular e implementar una política pública con perspectiva de género y medidas efectivas en favor de mujeres periodistas y comunicadoras en situación de riesgo.

Además, pidieron la creación de un Centro de Estudios para el avance de las mujeres; garantizar, respetar, proteger y promover los derechos de las mujeres por su orientación e identidad simbólica y crear una propuesta para despenalizar el aborto hasta las 12 semanas de gestación en la entidad.

Así, este ocho de marzo quedará marcado en la historia de la entidad, pues fueron más mujeres, en comparación de otros años, las que se unieron a la marcha, externaron su sentir, hicieron peticiones y dejaron “huella” de su protesta.

PARTICIPANTES

En la marcha del ocho de marzo participaron organizaciones civiles, colectivos, feministas, académicas, activistas y mujeres de Tlaxcala para pedir un alto a la violencia.

RITUAL

Tras emitir diversos cánticos y lemas, efectuaron un ritual para recordar a las mujeres desaparecidas y asesinadas en la entidad y colocaron una ofrenda en la explanada frente al Palacio de Gobierno.

https://www.elsoldetlaxcala.com.mx/local/protestan-mujeres-contra-la-violencia-6454916.html

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Violencia e inseguridad en el servicio social de pasantes en Yucatán

Iris Ceballos / Diario de Yucatán
“Necesita que la viole para que se calme” le dijo el marido a la promotora que ayudaba a “Rosa”, pasante de la carrera de medicina, en las campañas de prevención de la salud que incluyen temas de anticoncepción y estudios de papanicoláu, entre muchos otros.

La frase cimbró a la estudiante, quien no se llama “Rosa”, pero aunque ya pasaron varios años del suceso prefiere guardar el anonimato cuando narra lo que le tocó vivir al realizar su servicio social en Chemax.

Pasante de la carrera de medicina en la facultad del ramo de la Uady, como todos los demás compañeros que quieren graduarse tuvo que realizar su servicio social durante un año. Fue asignada a la comisaría de Catzín en el municipio de Chemax.

“Rosa” cuenta que la clínica perteneciente al IMSS está en la orilla de la carretera y en ese entonces no contaba con reja.

Los habitantes del lugar, señala, eran personas conflictivas. En su mayoría los pobladores en el sitio tenían ideas machistas derivadas de la religión, se enojaban por los programas de uso de anticonceptivos, que como parte de su labor tenía que realizar, y no dejaban que las señoras fueran a realizarse las pruebas de papanicoláu, entre otras cosas.

La entrevistada comparte que contaba con varias promotoras, habitantes del lugar, que le ayudaban en la promoción de los programas para concienciar a la población y acudieran al sitio a hacerse los estudios de prevención necesarios.

Una de esas promotoras que era cercana a ella le contó un día que su esposo le dijo que necesitaba que la violaran (a la pasante) para que se calmara y dejara de hacer “esas cosas” (el trabajo de prevención de salud).

La confesión de la promotora le preocupó mucho, dice, pues la gente del pueblo era muy hostil con ella.

Ante la situación redactó las amenazas que había recibido, planteó las condiciones de la clínica que no contaba con una reja de protección y solicitó su cambio a otra clínica, pues tenía miedo de seguir ahí.

Luego entregó el documento a la Facultad de Medicina, el cual recibieron, pero nunca hicieron nada.
Viviendo con miedo

Espero que alguien de la Universidad fuera al sitio a ver la situación que vivía, porque es obligación que visiten los pueblos donde los pasantes hacen el servicio social para verificar que sean seguros y supervisar el trabajo de los alumnos, pero nadie se presentó antes ni después de que entregara el documento.

Ante la falta de respuesta y el temor que tenía, pues la conducta de los pobladores seguía siendo hostil y amenazante, optó por que alguien de su familia le acompañara en su estancia en el lugar.

Su hermana se convirtió en su compañera por un breve tiempo, hasta que la coordinadora del IMSS se enteró y le dijo que eso no estaba permitido en el reglamento bajo ninguna circunstancia, y le indicaron que su hermana debía irse, pues de otra forma la daría de baja y la sacaría del lugar.

“Rosa” expresa que dejar el sitio significaba no completar su servicio social; por tanto, nunca podría titularse y ejercer la carrera.

Eso es lo que obliga a los pasantes de medicina a quedarse en las clínicas que se les asignan a pesar de la inseguridad y las amenazas que muchas veces reciben, “si no lo hacemos es tirar seis años de nuestra vida a la basura”.

Lo que hizo entonces fue tomar todas las previsiones posibles, nunca andar sola en el pueblo, siempre estaba acompañada de alguna de las promotoras o señoras de la comunidad.

Cuando estaba sola en la clínica y alguien llegaba de noche a pedir una consulta, solo abría la puerta de madera y si se trataba de un niño, por ejemplo, le tomaba la temperatura a través de la reja, si no tenía fiebre le solicitaba a la mamá que regresara al día siguiente.

La gente del pueblo ya sabía que si estaba sola en la noche no abriría la puerta.

Unos cuatro meses antes que terminara su estadía en el sitio, en el IMSS mandó a ponerle reja a la clínica, no porque ella lo hubiera solicitado, sino porque estaba dentro de los planes de la institución. Por fortuna ninguna amenaza llegó a cumplirse, pero el trato de la mayoría de los pobladores siempre fue agresivo.

A lo largo de la carrera de medicina, sobre todo cuando ya están por terminar, cuenta que se comienzan a enterar de cosas que otros pasantes han sufrido durante el servicio social, amenazas de gente de los pueblos por diversas situaciones, intentos de violación e incluso supo de un estudiante al que le intentaron dar un machetazo.
Sonados casos

Hace cuatro meses a Karla, una joven pasante de medicina que realizaba su servicio social en Tahdziú, se le encontró ahorcada.

Ahora ese suceso toma nueva relevancia a raíz de que en Ocosingo, Chiapas, se diera a conocer el caso de Mariana, estudiante también de medicina a quien se encontró en las mismas circunstancias, pero se considera que no fue un suicidio, sino un homicidio.

No solo en el servicio social pasan cosas terribles, asegura, sino que viven situaciones penosas, incómodas y devastadoras en el internado; es decir, el año en el que realizan sus estadías en los hospitales, donde tienen guardias cada tres días y pasan 36 horas despiertos.

El trato que reciben por parte de los médicos es muy duro, “de brutos no nos bajan, por decir lo menos” y también hay agresiones.

Este período se vuelve tan pesado que muchos caen en depresión. “Tuve depresión ese año”, pero una de sus compañeras tuvo una depresión mayor, estaba medicada e iba dopada al hospital. Murió durante el año del internado.

Los padres de la joven trataron de hacer pasar el caso como una muerte súbita, pero se sabe que fue un suicidio, en este caso porque no soportó la presión del internado.

La Facultad de Medicina supo del caso en su momento y nunca hizo nada, indica.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
Dificultades Estudios

“Rosa” comparte al Diario su experiencia como pasante de la carrera de medicina.
Tragedia en Tahdziú

“Rosa” cree que el caso de Karla debió investigarse más, “decir que fue suicidio es lo más fácil, pero no hubo una investigación a fondo y se le dio carpetazo”.
“Te abandonan”

A su decir, no hay las condiciones adecuadas, seguras, confiables y de respeto para hacer el internado y el servicio social. Deberían cambiarse muchas cosas, la Universidad debería involucrarse más porque a partir del sexto año, cuando inician el internado, de ahí brincan al servicio social, “se lavan las manos y abandonan a los estudiantes, se deslindan de cualquier cosa, te entregan a las instituciones de salud, pero no eres trabajador de ellos, así que no responden por ti”.

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